Mujer Valiente

abril 9th, 2009 Autor: Merari

La palabra ‘valiente’ la describe el diccionario con sinónimos como esforzado, animoso, de valor, eficaz, activo física y moralmente. Excelente, especial en su línea.

María Luisa Sánchez fue una mujer valiente. Cuando dedicó su vida a Dios lo hizo con una entrega total hasta el último día de su vida. Ella vino a la iglesia con cinco hijos que educar y mantener. Mujer sola, pero –como dijo José su hijo la noche que se le dio el programa de despedida- ella se enamoró de Cristo, y desde que Él entró en su vida, ella sabía lo que quería y adónde iba. Ella tuvo que renunciar a muchas cosas para seguir a Cristo. Lo hizo con gozo. Siempre había una sonrisa en sus labios y una palabra sabia de consejo para todos. Tenemos lindos recuerdos de María Luisa, a quien le decíamos cariñosamente: ‘Wicha’.

Hoy Mercedes me trajo de regalo una matita en memoria de ella, cosa que le agradezco mucho, y quiero cuidar y conservarla, porque aunque su recuerdo siempre estará con nosotros, este regalito me hablará siempre de la grandeza de su espíritu valiente. Su trayectoria no pasó inadvertida. Su recuerdo perdura. Y nos gusta imitar vidas así; fieles y dedicadas a Su servicio.

Seguimos orando por su familia para que sienta siempre el alivio de Dios. Para que en el mañana, cuando se levante en la resurrección de los muertos, nosotros también podamos verla, porque hayamos seguido su ejemplo de vida: ¡el ejemplo de una mujer valiente!

La Oración de Danny

abril 3rd, 2009 Autor: Merari
Danny también ora antes de acostarse y cuando vamos a salir, él ora conmigo.  Danny tiene la costumbre de mencionar a cada uno de sus familiares cuando ora, y la lista es bastante larga… Gracias a Dios somos un buen número en la familia.

En una ocasión que íbamos a salir, Danny empezó a orar y a mencionar a todos en la familia.  Cuando ya yo pensaba que había terminado le dije:

          –Danny, ya di: “en el nombre de…”

          –No Ma, me faltan los fish –me interrumpió.  Él creía que debía mencionar a los pececitos que teníamos en la pecera también, porque según él, ellos también necesitaban de la oración.

          Esto quizás nos cause risa, pero podemos extraer de ahí una enseñanza importante: Debemos tener presentes siempre en nuestras oraciones, además de nuestros hermanos y familiares, a todas aquellas personas que conocemos, sin pensar que no necesitan de nuestras oraciones.  A Dios le gusta la oración intercesora.  Hay tantas almas necesitadas de la oración.  Muchos vagan por el mundo sin fe y esperanza.  Familias rotas, personas sin libertad.  Otros, cautivos por las cadenas del vicio.  Enfermos en hospitales y, peor aún, enfermos de odio, porque no conocen a Dios y no saben perdonar; amargados y tristes.

          ¡Tenemos tanto por qué orar!  Por la paz en el mundo, y especialmente por la paz interior de cada uno.  Oremos sin cesar, como nos recomienda el apóstol Pablo.  No hay duda alguna que orando aprendemos a orar y mientras más frecuentemente oremos, mejor sabremos pedir al Señor en oración.  Así como el atleta necesita ejercer sus músculos para ganar la competencia, nosotros necesitamos continuar en oración constante, para que nuestras oraciones sean más poderosas…

          Si Danny ora por sus pececitos, aunque él no comprenda por qué está orando por ellos, oremos nosotros por todos aquellos que no conocemos, aunque no conozcamos cuáles sean sus necesidades…  Pero oremos como Danny, ¡con amor!

¿Qué es Orar?

marzo 28th, 2009 Autor: Merari
Orar es poner tus peticiones delante de Dios; decirle tus necesidades.  Es hablar con Él de diferentes formas.  Es ruego, es súplica.

          Cuando mis padres me enseñaron a orar, amé la oración y me acostumbré a hablar con Dios.  Me gustaba pedir su ayuda y dirección en todo.  Con Él me siento segura, porque yo sé que Él tiene el control de todo.  Las cosas por Él fueron hechas y sin Él nada existiría.

          Esta es una semana especial de oración, en la que toda la iglesia se une para hacer peticiones.  ¡Hay tanto por qué pedir!  Por la paz del mundo y la paz en nuestros hogares.  Por los que nos rodean y por la paz interior, la de nuestros corazones, para que, si hay cualquier turbulencia, el Señor en su poder la aquiete.

          Debemos pedir por los presos; esas personas sin libertad que sufren tanto y algunos injustamente.  Debemos pedir, especialmente, por los que tienen cadenas de vicio, cautivos del pecado.  Ellos necesitan que Dios rompa las cadenas y los libere.

          Oremos por los enfermos en hospitales, que sufren fuertes y penosas enfermedades, para que llegue el consuelo Divino a ellos.  Y también incluyamos a los enfermos del alma, esos corazones oprimidos de tanta angustia y pesar, para que el Señor les sane su alma rota.

          Oremos por las viudas y huérfanos que necesitan el consuelo y el pan; el sustento de cada día.  Que Dios en su bondad los tenga siempre en su memoria y supla sus necesidades.  Los pobres y necesitados del mundo.  Hay tantos vagando sin un hogar, sin las cosas más imprescindibles para vivir.  Por los que se sienten solos y tristes.  Clamemos por ellos también.

          Esta semana tratemos de romper con el rencor.  Es una sola semana, vamos a hacer un sacrificio y presentar estas peticiones a Dios, junto con las nuestras particulares.  Hagámoslo día y noche.  Si puedes arrodillarte, levanta tus manos, cierra los ojos y eleva tu plegaria al Cielo.  Si no sabes pedir, deja que el Señor pida por ti, y con actitud de reverencia cuéntale tus cargas, déjate llevar y sentirás la más bella de las experiencias con Dios.

          Si deseas que otros se unan a tus peticiones, envíanos tus oraciones por medio del formulario en la sección “Oraciones y Testimonios” de nuestro Rincón de Amistad y lo publicaremos.  Y todos los visitantes del Rincón nos uniremos en oración por ti.  No sientas vergüenza.  Unámonos en la fe, porque en la unión está la fuerza, y la oración de fe sanará al enfermo…

Una Nueva Primavera

marzo 25th, 2009 Autor: Merari
Ya llegó la primavera con todo su encanto, alegría, colores y belleza.  Queda atrás el cruel invierno que no deja de hacer su estrago en mi jardín, sobre todo en las matitas más frágiles.  Esas matitas endebles que parecen morir en invierno, al asomarse la primavera comienzan a retoñar, y hasta nosotros cobramos ánimo y nuevas fuerzas.

          Ya comencé la limpieza de mi jardín.  Hoy estando podando mi linda palma sentí un dolor intenso en un dedo.  Me lo pinché con una de las enormes y agudas espinas que tiene y, sin darme cuenta, me clavó su punta fina… ¡Cómo duele!  En ese momento recordé el relato bíblico cuando a Jesús le pusieron una corona de espina en su cabeza.  Con aquel terrible dolor y una multitud escarneciéndole insolente, al “Deseado de todas las gentes”, como se refiriera a Él Elena White, la sangre corriéndole por el rostro… El profeta Isaías nos dice: “Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz sobre él; y por su llaga fuimos nosotros curados”.

          Esta es la historia más hermosa que existe.  No podemos dejar de repetirla.  Cristo sufrió y murió por ti, por mí… ¡Por la humanidad!, para que por medio de su muerte y resurrección, hoy tengamos oportunidad a la vida eterna.  El sufrimiento del Mesías es como dejar atrás el invierno y su resurrección es, para la humanidad perdida, una nueva primavera de gloria y salvación… ¡Y vida eterna!

Hay Poder en Jesús

marzo 23rd, 2009 Autor: Merari

          Hace poco meditaba sobre la inseguridad que hay en el mundo.  La miseria y el dolor.  Un mundo azotado por los enemigos del Creador, la enfermedad, la muerte, la impotencia ante los distintos desastres de la naturaleza, y me dije: “Pero bendito sea el Señor, nosotros hemos conocido que en Su nombre hay poder”.

          La ciencia médica se preocupa por las nuevas enfermedades que aparecen cada día.  Por muy buenas que sean sus intenciones para ayudar a combatir esas enfermedades, está limitada.  Sólo Jesús tiene poder sin límites.  Él le dijo al paralítico de Bethesda: “Toma tu lecho y vete a tu casa”.  La mujer que había gastado en médicos toda su fortuna, en el momento que tocó el borde del vestido de Jesús, fue sana.  El leproso que le dijo a Jesús: “Si quieres puedes limpiarme”, recibió la sanidad divina con las palabras: “Quiero, sé limpio”.

          En este mundo hay personas con mucha influencia y poder político; hombres que con sus decisiones pueden cambiar muchas cosas para bien o para mal, pero cuando hay un desastre de la naturaleza, todos esos poderes se rinden a la impotencia.  Sólo Jesús puede decir la palabra y todo cambia.  En el mar con sus discípulos, Jesús increpó al viento y a la tempestad que les amenazaba y ésta le obedeció.  “¿Qué hombre es éste, que aun los vientos y la mar le obedecen?”, preguntaban los hombres maravillados.

           La muerte golpea la puerta de todos los hogares.  ¡Cuánto daría el hombre por añadir a su vida unos días!, pero ningún hombre es capaz de detener la muerte. Sólo Jesucristo puede, porque Él vino a destruir las obras del Diablo para darle a la humanidad, a ti y a mí, vida eterna.

          Estimado lector, cree en Jesús y serás salvo.  Si estás enfermo, en Él hay poder para sanarte.  Si estás triste Él tiene poder para consolarte.  Si has pecado, en Su sangre hay poder para limpiarte.  No importa en la situación en que te encuentres, para esto Jesús murió y resucitó derrotando todos los poderes del mal.  ¡Hay poder en Jesús!

Cuando Dios Está Dentro de tu Corazón

marzo 20th, 2009 Autor: Merari
Estando pasando una prueba dura, mi corazón se oprimía en mi pecho de tanto dolor.  Hasta se me hacía difícil respirar, tanto más caminar y vivir.  ¿Has llegado a sentirte así alguna vez?  Con el corazón roto, sin fuerzas para continuar.  Cuando más triste me sentía, vinieron a mi mente estas palabras: “Cuando Dios está dentro de tu corazón todo tiene que ser diferente”.  Luego fluyeron estos pensamientos dentro de mí:

Tu noche cambiará en día, porque Él es el resplandor de la mañana.

La tristeza se torna en gozo, el gozo de los hijos de Dios.

El corazón se llena de fe, la fe que ve más allá de lo que tus ojos pueden ver.

Abrigamos la esperanza, esa esperanza que nos alienta.

Podemos reír, con esa risa sana capaz de contagiar a otros.

Tus gestos son amables, de gente diferente.

Tu bondad es bienhechora.

Tu amor es genuino, porque has aprendido que Dios es amor.

La verdad siempre estará en tu boca, porque Él es la verdad de los hombres.

Tendrás vida, porque Él es el camino y la vida misma.

Tus días serán luminosos, porque Él es la lumbre de la vida.

Porque Él es la misma luz de los hombres, por Él todas las cosas fueron hechas y sin Él nada existiría.

No importa cuanta tempestad haya en el cielo de tu vida, siempre saldrá el arco iris con una nueva esperanza de gloria, porque hay quien vela por ti.

          Así comenzó a disiparse el dolor hasta desaparecer.  ¿No es maravilloso?  ¿Qué Dios hay como nuestro Dios?  Por eso quiero decir con el poeta:

“Si la ciencia engreída no te ve yo te veo

Si sus labios te niegan yo te proclamaré

Por cada hombre que duda mi alma grita:

Yo creo, y con cada fe muerta se agiganta mi fe”

Carta a Eduardo

marzo 19th, 2009 Autor: Merari

  Querido Lalito: Ayer cuando entró la doctora a tu cuarto y le dijiste que yo era tu segunda madre, no sabes la ternura que sentí. Y yo que pensaba que después de haber estado dos meses atado a aquella cama de hospital, debatiéndote entre la vida y la muerte, te podías haber olvidado de mí. ¿Cómo es que en aquel sufrimiento tan grande que te ha tocado vivir puedes tener un rostro tan angelical y despedir tanta paz y quietud? También me dije: “¡Qué diferencia hay en un hijo de Dios!” Me contaste cómo Jesucristo se te había aparecido en tu mayor gravedad y te abría la puerta para que entraras, porque tú eres de los escogidos. Alabado sea su nombre por los siglos. Qué maravilloso es el Señor, y sigue asombrándonos con cada uno de estos milagros que vemos. Por eso David en uno de sus salmos decía: “Oh Jehová. Señor nuestro, ¡cuán grande es tu nombre en toda la tierra, que has puesto tu gloria sobre los cielos! Cuando veo tus cielos, obra de tus dedos, y la luna y las estrellas que tú formaste digo: ¿Qué es el hombre, para que tengas de él memoria, y el hijo de hombre, que lo visites? Pues le has hecho poco menor que los ángeles, y coronástelo de gloria y de lustre.” Qué lindo es nuestro Cristo, y cuán grande es su amor. Cuando tus compañeros de trabajo te vieron, tan solo lloraron. ¡Cómo es posible!, pensarían, que un hombre tan saludable, trabajador y fuerte, siendo tan joven todavía, reciba una enfermedad que lo abrace sin piedad. Y te vemos sin fuerzas en tus piernas y tu cuerpo está tan debilitado. Ni tan siquiera puedes hacer un movimiento por ti solo, ni valerte para algo tan sencillo como taparte para quitarte el terrible frío que te hace temblar. No somos nada, sólo la misericordia de Dios nos sostiene. Es esa en la misericordia que tú esperas. Cuando levantas la vista y ves a tu madre, a esa santa que no te ha dejado ni por un segundo, y la ves ahí a tu lado velando cada uno de tus movimientos, repitiendo sin cansarse: “Yo espero en la misericordia de Dios, como dice Eduardo”. No sabes las lecciones de fe que nos estas dejando en medio de un dolor tan atroz, porque con una enfermedad tan despiadada no has sido capaz de cuestionar a Dios. Respetando al autor de la vida. Incapaz de ofender ni con una pregunta a quien tú sirves con tanto amor y entrega. Solamente esperando, sabiendo en quién tú has creído, como el Job de la antigüedad cuando dijo: “Yo sé que mi redentor vive, y al fin me levantará del polvo, y después de desecha esta mi piel aun en mi carne he de verle.” Lalito, como te digo cariñosamente, querido hijo, mis entrañas de madre se conmueven y puedo sentirte sufrir como uno de los míos. Quiero darte las gracias por enseñarme lo que es ser valiente, lo que es ser noble, lo que es en verdad ser un cristiano; lo que es tener fe. Me estremezco cuando te veo y hablo contigo y sé que tienes el cielo que está prometido para los que perseveran hasta el fin. Mi corazón se aprieta en mi pecho. La suerte es que el señor nos hizo con una fuga, un escape llamado lágrima, para aliviar el dolor y a la cual he tenido que acudir abundantemente en estos días, y no solo yo, sino un pueblo cristiano que te ama ayuna y ora por ti, para que el señor te sostenga hasta que Él quiera, sabiendo que “el ángel de Jehová acampa alrededor de los que le temen”. No quiero cansarte, pudiera escribir tanto, porque tengo lleno el corazón, sólo deseo que Dios te siga guardando limpio y te siga santificando para su honra y su gloria. Amén. Te quiere y admira Merari, tu segunda madre Posdata Les pido a todos nuestros amigos y lectores que por favor se unan en oración para la recuperación total de Eduardo, ya que Dios maravillosamente lo está restableciendo. Gracias de ante mano por sus oraciones.

Recordando a Poly

marzo 19th, 2009 Autor: Merari
Poly era una linda e inteligente cotorrita que mi esposo Daniel trajo a nuestra casa cuando nuestros hijos eran pequeños.  Cuando los niños la vieron, enseguida la llamaron Poly.  Esta cotorrita nos dejaba asombrados, con su piquito abría su jaula, salía y entraba cómo y cuando ella quería y caminaba toda la casa a su antojo.  Poly era la diversión de nuestros hijos.

          Poco después de tenerla en nuestra casa, la llevamos a cortarle las uñas para que no me echara a perder los muebles.  Le cortamos las puntas de las alas para que no se nos escapara volando, pero con los días se nos olvidó que ya le estaban creciendo sus alitas nuevamente.  Un día salió al portal y de pronto voló a la copa de un árbol que había cerca de mi casa.  Cuando pensamos que ya la habíamos perdido, se nos ocurrió ponerle su jaulita con comida afuera donde ella la pudiera ver.  Daniel subió la jaula al techo de la casa y ahí esperamos hasta que ella entró y logramos recuperarla nuevamente.  Los niños gritaban de emoción y le decían: “Poly, want a cracker?” (Poly, ¿quieres una galleta?)

          Un día Poly voló y ya no supimos más de ella…

          Hoy, mientras recuerdo los momentos de felicidad que nos proporcionó Poly, me siento como si todavía estuviera con nosotros.  Cómo compartimos momentos agradables toda la familia junta, riéndonos de las gracias de Poly.  En estos tiempos que vivimos, de tanta tensión en los hogares por los problemas que afronta el mundo, nos ayudará mucho traer una Poly a nuestro hogar, darle tiempo a nuestra familia y compartir todos juntos algunos momentos de felicidad.  Son esas pequeñas cosas las que se nos quedan para siempre y nos traen consuelo y alegría cuando las recordamos…

Hermoso Recuerdo

marzo 17th, 2009 Autor: Merari
          Hoy 17 de marzo se celebra el día del misionero.  En la lectura de la Mesa de Fe pudimos ver cómo Mirta Almeida nos explica el inicio de este día.  En mi mente se atropellan hermosos recuerdos de aquel día.  Yo contaba 13 años y a pesar de ser una niña, creía comprender bien el propósito de ese día.

          Para ser discípulo hay que ser disciplinado, dedicar tiempo, pagar el precio, estar dispuesto, seguir al Maestro, llevar una vida de sujeción y obediencia.  ¡Yo estaba dispuesta!  Tuve un llamado en mi corazón que me ardía como una llama.  Ya han pasado muchos años, hoy cumplo 44 de entrega al servicio y hoy arde mi corazón como el primer día.  Puedo decir que Él cambió mis temores e indecisiones, por valor y entrega. De todas las decisiones que he hecho a través de los años, esta es la mejor.  Es lo mejor y más hermoso que me pudo haber pasado.  ¡Él no falla en ningún sentido jamás!  Lo puedo sentir muy dentro de mi corazón.  Es el único que me conoce bien y me ama, a pesar de mi fealdad y mis defectos.

          Él aboga al Padre por mí cuando estoy en necesidad.  Mi petición es que siempre yo esté dispuesta a darle a Él el primer lugar en mi vida, porque yo creo que esa es la única respuesta a su sacrificio en el Calvario.  Que me permita estar aquí sirviéndole hasta mi último suspiro.

          Quiero felicitar hoy a todos los misioneros que como yo, cumplen años por la gracia de Dios, y que Él en su amor, nos permita cumplir muchos más…

Guarda tu Corazón

marzo 13th, 2009 Autor: Merari
       Yo siento que soy una persona cuidadosa.  Me gusta cuidar y guardar todas las cosas que me pertenecen y las que no me pertenecen también.  Si algo dejan a mi cuidado, me esfuerzo y preocupo para que no sufra algún tipo de daño.  Cuando tengo que entregarlo, quiero que esté igual, si no mejor que cuando me lo entregaron, de lo contrario me siento muy mal.

        Me desagrada mucho que me devuelvan un libro que presté, con las páginas rotas o en un estado deplorable.  Si es a mí que me lo prestan, me avergonzaría al devolverlo en mal estado.  Eso es para mí algo insoportable.  Eso muestra lo poco cuidadosos que a veces somos.  Hay un versículo en la palabra de Dios que dice: “Sobre toda cosa guardada guarda tu corazón, porque de él mana la vida”.

        Corazón significa cordura, conciencia.  Es el tesoro donde fluyen nuestras acciones, nuestras palabras.  “El buen hombre del buen tesoro de su corazón saca bien; y el mal hombre del mal tesoro de su corazón saca mal; porque de la abundancia del corazón habla su boca”.  El corazón es lo que Dios mira en cada uno de nosotros.  La vista humana no es capaz de mirar lo que guarda el corazón; yo puedo engañar a cualquiera, pero a Dios no, porque sólo Dios puede mirar nuestro interior.  Por eso creo que una tarea muy importante que el Señor me ha dado para realizar es la de guardar mi corazón, esforzarme en protegerlo, cuidarlo, defenderlo de toda impureza, engaño, falsedad, mentira, orgullo y vanidad.  Para cuando el Señor venga a pedirme cuentas, yo pueda entregarle un corazón limpio, puro y santo, que no tenga de qué avergonzarme.

        Ser cuidadosa en guardar mi corazón de la contaminación de este mundo, es lo que más me debe preocupar.  Debo guardarlo con esmero, porque de Él mana la vida.  El sabio Salomón dijo:

 

Hijo mío, no te olvides de mi ley;

Y tu corazón guarde mis mandamientos;

Porque largura de días y años de vida,

Y paz te aumentarán.

Misericordia y verdad no te desamparen;

Átalas a tu cuello, escríbelas en la tabla

De tu corazón,

Y hallarás gracias y buena opinión.

En los ojos de Dios y de los hombres,

Fíate de Jehová de todo tu corazón

Y no estribes en tu prudencia.

Reconócelo en todos tus caminos,

Y Él enderezará tus veredas.

No seas sabio en tu opinión;

Teme a Jehová y apártate del mal.

-Proverbios 3:1-7

        Si cumplo estos consejos estaré guardando mi corazón.