Te Amo Mucho

febrero 14th, 2009 Autor: Merari
Te Amo Mucho

 

“Te amo mucho”.  Esas fueron las primeras palabras que Danny, mi nieto de cuatro años, aprendió a decir en español.  Parece que el inglés se le hace más fácil, y todavía no quiere hablar español a pesar que es lo que yo le hablo desde que nació.  Aunque no lo hable él lo entiende, y cuando él dice: “Abuela, te amo mucho” con dificultad, como deletreando, él sabe lo que dice porque esas palabras van acompañadas de un fuerte abrazo y un apretado beso, tan fuerte que hasta me lastima.

          ¡Danny es tan expresivo! A él le gustan mucho las flores.  El otro día, el frío del invierno quemó las matitas de mi jardín.  Danny se paró frente al jardín y miraba las flores secas sin comprender por qué había sucedido aquello, y me miró como culpándome de haberlas abandonado.

          Ma, what happened to the flowers? –Me recriminó en inglés- I like the flowers Ma!

          Cogió la manguera del patio para regarles agua mientras me decía en inglés que le gustaban las flores y por qué estaban así.  Quería demostrarme que sólo con regar y cuidar de ellas se solucionaba el problema.

          Yo le expliqué que aquello era normal, que cuando pasara el invierno y llegara la primavera se embellecerían nuevamente.  Creo que me entendió, porque se fue más tranquilo.

          ¡Él me da tantas muestras de amor!  Se entretiene ordenando sus carritos de juguete y luego me llama para decirme que ese arreglo es para mí.  Yo le digo: “Gracias Danny, tú eres un niño muy dulce.”  O de pronto se aparece con un lindo arreglo de flores silvestres que él mismo recogió del patio para dármelas.

          Esas muestras de amor me llenan de felicidad.  ¡Cómo nos enseñan los niños! La sencillez y el amor tan puro con que nos dan sus muestras de amor.

          Nunca olvides que el amor no es un mero sentimiento, sino una decisión.  Tú decides cuándo y cómo tus acciones dirán a las personas que amas: ¡Te amo mucho!

Lecciones de una Abuela

febrero 8th, 2009 Autor: Merari

El otro día tuve necesidad de salir a comprar algunos mandados.  Como estaba cuidando de mi nieto Danny ese día, aproveché que mi esposo ya estaba en casa, para que cuidara de él.

        Tengo ocho nietos, pero paso más tiempo con Danny que con los demás, ya que su madre lo tiene unos cuantos días de la semana y el resto del tiempo se queda a mi cuidado.  Danny es un niño encantador y muy simpático.  Cuando le miro sus cortitas piernas, que en proporción con su cuerpecito no crecen tanto, me acuerdo de mi papá… Chiquito y cortito de piernas como yo.

        Cuando regresé, ahí estaba Danny esperándome.  Al pasar por la sala, camino a la cocina, me fijé que mi lindo sofá de piel tenía dos enormes manchas de tinta de lapicero.  De momento enmudecí.  Yo soy muy quisquillosa cuando se trata del arreglo y la limpieza en mi casa, y Danny lo sabe.  Agarré no sé si un trapo o un trozo de servilleta, instintivamente, y corrí al sofá boquiabierta, con mi vista fija en los dos manchones de tinta.  Danny no me perdía pie ni pisada.

        Not me, Ma! ¡Yo no, Má! Not me! ¡mí no!—Me decía como para demostrarme que él también estaba asombrado de que en nuestro ordenado y limpio sofá aparecieran esas manchas. Como mi fingido asombro no resultara consolador, me agarraba de la saya para que yo le creyera, y continuó:

        Ma, not me! Yo no. –Mientras me miraba fijo a los ojos con asombro y una seguridad que hubiera convencido a cualquiera.

        Me senté en el sofá y comencé a limpiar las manchas que sólo se hacían mayores al regarse la tinta sobre la piel del cojín.  Cuando desapareció la tinta, quedó en su lugar como un parche descolorido.  A todas estas, Danny no hacía otra cosa que mirar para el cojín, y mirarme a mí.  Se sentó en el suelo frente al sofá e intentó nuevamente convencerme que no había sido él.

        –Por favor Danny, no puedo hablar ahora –le dije- Estoy triste, muy triste.  Mira como me echaron a perder el sofá, y para colmo de males, yo no sé quién fue.

        Fingí estar muy triste por aquello.  Danny bajó la cabeza y le mudó el rostro.  Casi con lágrimas en los ojos me dijo:

        –Ma –él lo mismo me dice ma que mami o abuelita –, ma, yo lo hice.  Yo no lo voy a hacer más.

        –¿Tú? –Fingí sorpresa- ¿Pero cómo lo hiciste, Danny?

        Me contó en su mezcla de inglés y español que había logrado subirse al sofá, cogió un lapicero y empezó a dibujar en el cojín.

        ¿Danny, de verdad estás arrepentido? Nunca en tu vida vuelvas a hacer un desastre de esta magnitud, ¿me oyes?

        Desde entonces, cada vez que ve un lápiz o cualquier cosa de escribir me la da.  Creo que lo que más le ayudó a aprender la lección, fue que no le grité ni le di una paliza, sino que dejé que él solito se diera cuenta que hay gran satisfacción ganándose la confianza de la persona que uno ama…

HOY ES DIA DE CONQUISTA

febrero 1st, 2009 Autor: Merari

Febrero es el mes del amor, y los jóvenes enamorados buscan libros de poesías, CD de música, arreglos florales y chocolates para regalarles a aquellas personas que han conquistado sus corazones.  Como yo no soy tan joven –aunque sigo estando muy enamorada de mi esposo-, se me ha antojado que mi esposo quiera conquistarme otra vez.  Y es que, cuando pienso en aquellos tiempos no puedo dejar de emocionarme.  Sus atenciones, sus sonrisas, su galantería, fueron algo especial.   

         La entrega a la conquista es sumisión del corazón, rendimiento absoluto a ese sentimiento del que nunca podemos ni queremos escapar: el amor.  El gran error de la mayoría de los conquistadores y conquistados es pensar que todo termina ahí. Pero es precisamente entonces cuando empieza la conquista. Es una dicha  poder ser novia, esposa, madre, pero tenemos que vivir aprendiendo a dar y a recibir amor y comprensión de la persona que amamos. 

Si cada día al levantarnos declaramos:  “Hoy es día de conquista”.  ¡Qué agradable sería todo!  Nos saludaríamos con sonrisas y abrazos.  Nos adelantaríamos a un mismo tiempo para servir. Nos pediríamos disculpas por algún descuido.  Nos colmaríamos de atenciones y halagos.  ¿Se imaginan un hogar así?

Queridos amigos, en este mes del amor, probemos a vivir así en una constante conquista, no sólo del corazón de nuestro cónyuge, sino también el de nuestros hijos, nuestros hermanos, y de todo el que tenga la suerte de pasar a nuestro lado.  Recordemos que cada conquista es sólo un reflejo de aquella a la que debemos nuestra existencia:  La conquista del cielo.

 

La Niña de dos Caras

enero 29th, 2009 Autor: Merari

Esta niña cuyo rostro ven a la izquierda, nació en una localidad de la India el 11 de marzo del pasado año. Su nombre es Saini. Como pueden apreciar en la fotografía de la tierna niñita.  Saini tiene dos caras, con miradas a un ángulo de 90 grados en direcciones distintas, dos bocas, dos narices y cuatro ojos.

      –Al principio me asusté un poco –dijo su padre al ser entrevistado–, pero luego acepté lo que Dios me ha dado.

Se ve tan dulce y tierna la bella Saini, que no sé cuál de las dos caritas me incita más a besarle sus ojitos y cachetes.  Y es que soy madre, y sólo puedo imaginarme cómo se sentirán los padres de Saini ante esta dura realidad.  Soy madre de tres hijos y una bella hija, a quienes amo con todo mi corazón.  Cada uno de ellos tiene una sola cara, dos piernas y dos brazos.  Alguna que otra adversidad ha azotado mi maternal sosiego en algunas ocasiones, como suele suceder con todas las madres. 

Quebrantos físicos y espirituales ponen a prueba a nuestros hijos, la fiebre causada por algún virus, la queja por el dolor de una muela, y las angustias que provocan esos despliegues de pasión juvenil…  Sé muy bien qué se siente cuando una madre ve a un hijo sufriendo por un azote físico o moral, o cuando yerra en su camino y su mirada  recela de la nuestra, como temiendo  revelar la fisonomía de su otra cara…  Y es que, aunque no se revelen a la vista de los demás como en el caso de Saini, todos tenemos dos caras, la que revelamos a los demás y nuestra naturaleza.

Los padres de Saini tienen ante sí las dos caras de su amada hija, idénticas las dos, plácidamente reposadas, no obstante, siguen siendo dos caras.  Pero si alguna atenuante a su dolor ha de obtener el amor y el cuidado constante de sus padres, será el hecho de que Saini, con sus dos caritas, sigue siendo Saini.  La que apunta al cielo y la que se revela a su entorno, es la misma.  Su doble ternura es imperturbable, y quien la vea por un lado, siempre conocerá la expresión en su otra cara.

Hay algo que me pregunto, ¿podremos nosotros, con esa misma serenidad  revelar nuestra “otra cara”?  A veces en algún inesperado instante nos ha parecido ver “la otra cara” de alguno y nos ha impresionado.  ¿Sucederá eso a los que puedan ver nuestra “otra cara”?  Es algo para meditar.

Nota de Gratitud

enero 25th, 2009 Autor: Merari

Marilyn mi hija vive en Tolman, en Houston TX. En estos días estuvo enferma y no pudo asistir al culto de adoración en su iglesia. El pastor, Armando Juárez y su familia, con algunos hermanos de la congregación, hicieron un ayuno especial por ella y fueron a su casa todos ayunando para orar en su favor.

Yo sé que ese gesto de amor es inspirado por Dios, así es que mi gratitud tanto hacia Dios como hacia ellos es inmensa, porque Marilyn y su familia fueron consolados.

¡Qué bueno es poder contar con hermanos amorosos en momentos de necesidad! Qué hermoso y consolador es saber que “el amor de Dios está derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos es dado”.

Dios recompense a todos como sólo El sabe hacerlo.

Domingo de Parrillada

enero 20th, 2009 Autor: Merari

Quiero contarles a mis queridas amigas y lectores del rincón, que el pasado domingo hemos disfrutado aquí en Kingwood, Texas, de un día hermosísimo.

Nuestro querido director Joel Mondéjar Jr., hizo una invitación especial a todos los hermanos, visitantes y amigos, a una parrillada, que resultó exquisita. Todos participamos de una deliciosa fajita con su sabor único. Ricas costillas con ese delicioso sabor que le da el carbón, chorizos, frijoles negros, arroz blanco; el pico de gallo que no puede faltar en estas comidas y las ricas tortillas calentadas en la parrilla. Para completar, un delicioso postre de cheesecake. Todo esto acompañado de una música preciosa y un clima excelente que el Señor en su bondad nos concedió.

Mercedes, como siempre fue nuestra chef especial, Armando a la parrilla no hay quien lo iguale, y todos los demás que cocinaron, creo que se pusieron de acuerdo a ver a quién le quedaba mejor.

Me siento agradecida de nuestro Director, por compartir con nosotros momentos tan especiales. También quiero hacer llegar mi gratitud a nuestra querida Mercedes, a Armando y a todos los que hicieron posible que nos sintiéramos tan bien y que disfrutáramos tan ricos manjares.

Me uno a David en el Salmo 133 cuando dijo: “¡Mirad cuán bueno y cuán delicioso es habitar los hermanos igualmente en uno! Es como el buen óleo sobre la cabeza, el cual desciende sobre la barba, la barba de Aarón, y que baja hasta el borde de sus vestiduras; Como el rocío de Hermón, que desciende sobre los montes de Sión: Porque allí envía Jehová bendición, y vida eterna”.

¡Hum! ¿Existirían las parrilladas en tiempos de David…? ¿Y los buenos hermanos…, y la gente que se esmera por hacerte sentir bien… Y los que se esfuerzan por dar lo mejor de ellos… Y los que luchan y luchan sin esperar recibir nada a cambio… Y los líderes que reconocen y agradecen…? Yo creo que sí, porque él dijo que era “delicioso” y “como el buen óleo”. Pero lo que más me llena de alegría es que “allí envía Jehová bendición y vida eterna”.

Dios siga bendiciendo a nuestro querido pastor y a los hermanos que lo respaldan de una manera tan admirable.

Inicio Del Año

enero 9th, 2009 Autor: Merari
Doy vuelta a otra hoja del  libro de mi vida.
¿Qué me traerá el año que empieza?
Lo que tú quieras, Señor, pero te pido:
 
-Fe para mirarte en todo.
 
-Esperanza para no desfallecer.
 
-Caridad perfecta en todo lo que piense, quiera o haga.
 
-Paciencia, sencillez y humildad.
 
-Desprendimiento y un olvido total de mí mismo.
 
-Que me des lo que tú sabes que me conviene y yo no sé pedir.
 
Que pueda yo amarte cada vez más, y hacerte amar de los que me rodean.
 
-Que sea yo grande en lo pequeño.
 
-Que siempre tenga el corazón alerta, el oído atento, la mente activa y las manos dispuestas.
 
-Que derrames tus gracias sobre todos los que quiero.
 
MI AMOR ABARCA EL MUNDO AUNQUE YO SOY MUY PEQUEÑA
Y SE QUE TODO LO COLMA CON TU BONDAD  INFINITA.

MI GRATITUD

noviembre 26th, 2008 Autor: Merari

Este dia de Accion de Gracias quiero agradecerte, mi Señor,
por tu don inefable, por tu Espíritu Santo que mora conmigo.
Gracias por enviar a tus ángeles que nos cuidan.
Gracias Señor por Tu palabra, porque ella me ilumina.
Gracias por enjugar cada lágrima.
Gracias por darme tantos regalos de amor.
Por cada hora, aun cuando no todas sean iguales de buenas.
Gracias Señor por el pan que nos das.
Por la risa del niño que se vuelve caricia.
Por el mar y la nube.
Por el don de sentir a plenitud la vida.
Gracias Señor por el ayer que se prendió al recuerdo.
Por el hoy que vivimos y por el mañana que nos espera con sus brazos repletos de misterio.
Gracias a través de mis labios, desde mi alma,
en nombre de aquellos que se olvidaron de dártelas, gracias Señor.
“Tú que me has dado tanto dame una cosa más, un corazón agradecido:
No agradecido al ritmo de mis deseos, como si tus bendiciones se escatimaran en ciertos días, sino un corazón que te alabe con cada latido".

Recuerdos Del Ayer

noviembre 22nd, 2008 Autor: Merari

corazones Cuando leí el lindo escrito que envió  Eunice, "El Amor en Cajita de Leche", mi mente fue rápidamente a los recuerdos del ayer.   Viví el momento cuando a una de mis hermanas le regalaron en la escuela una galletica dulce y ella pidió permiso a la maestra para ir a verme, pues yo estaba en otra aula.  Cuando llegó  partió un pedacito de su galletica para dármelo, sólo un pedacito, porque teníamos otra hermana con la que también tenía que compartir.   Yo tengo la bendición de Dios de tener cinco hermanas y dos hermanos y todos son iguales.

            ¡Cuántos recuerdos!   Tengo en el archivo de mi mente los cuchicheos, los secretos, los planes, las risitas (que a veces acababan con la paciencia de nuestros padres, y otras veces los contagiaban), las lágrimas calladas, los saltos en la cama (¡cómo me gustaban!).  También recuerdo  “los cultos” que dábamos imitando a los mayores.  Yo siempre predicaba con tremenda inspiración… y todas éramos cantantes.

            Recuerdo las mañanas de los  reyes magos.   Especialmente un año que yo pasé con mis tías, y cuando llegué al hogar, hacía poco habían llegado los reyes magos y le trajeron a una de  mis hermanas un pianito.  Ese ha sido el pianito más lindo que he visto en mi vida, y era el encanto de mi hermana, pero ella me lo regaló a mí.  Jamás podre olvidar tanto amor.  Hoy todavía cuando lo recuerdo me emociono.

            Recuerdo cuando nos perdimos una de mis hermanas y yo, pues nos escondimos debajo de la cama para ver si nos buscaban y así saber hasta dónde éramos amadas.  Resultó que nadie nos extrañó (éramos ocho hermanos para una sola mamá) y allí nos dormimos. ¡Qué días aquellos!

            Es hermoso saber que nos conocemos muy a fondo: lo malo y lo bueno, sin disimulos, y así nos queremos.  Muchas veces discutimos, incluso ahora que somos mayores, pero así nos aceptamos y nos perdonamos, y nos preocupamos los unos por los otros.  Cuando necesitamos una mano a la cual aferrarnos, o un hombro en el cual apoyarnos, ahí están los hermanos.  Puedo acudir a la puerta de cualquiera de ellos, en cualquier momento y ahí van a estar; el oído atento y la mano extendida.

            No hay nadie en el mundo que te defienda como una hermana.   En una ocasión, estando en la escuela, un niño se atrevió a meterse conmigo, pero enseguida yo tenía a mis hermanas saltando en mi ayuda. “¡Que el cielo proteja al responsable del daño!”  -dijo alguien- “Preferible la embestida de un toro que una hermana lanzada al ataque”.

            Gracias mis hermanos por estar ahí siempre.   No importa la distancia, yo los siento tan cerca como cuando nos sentábamos en el piso a jugar los yaquis o a las casitas  ¡Qué manera de gustarme!   Gracias por estar a mi lado y abrazarme cuando sentía mis terribles miedos. Gracias por ser la clase de hermanas que todo el mundo querría tener.
Gracias por todo lo que han hecho por mí.  Por las risas, las aventuras, las cosas que siempre me han dado.  ¿Se acuerdan de aquella vez que me hice una herida y comencé a gritar: “Madre, corre que me está saliendo sangre inmaculada”?

Hoy Quiero Agradecer…

noviembre 14th, 2008 Autor: Merari

Dunia, me has inspirado a escribir, pues me siento tan agradecida de Dios por ti, porque cuando más necesitada he estado, allí has estado tú para socorrerme demostrándome de mil formas tu amor. Viene a mi mente aquel día que por razones ajenas a mi voluntad no pude cocinar. Pero ahí estabas esperándome con un plato de comida caliente, que me encargaste en un restaurante, y cuando llegué exhausta pude comer con gusto. Ese gesto de amor tuyo tiene mucho valor para mí.

También quiero agradecerte con todo mi corazón, pues cuando te enteraste que Marilyn mi hija se encontraba enferma, y que venia a pasar unos días en mi casa, dejaste de hacer tus cosas y estuviste a nuestro lado todo el tiempo. ¡Con cuánto cariño la trataste! Nunca me habían parecido las rosas tan lindas y tan rosadas como las que le trajiste ese día. Gracias Dunea, como te digo yo cariñosamente.

Qué bien me sentí porque estuviste con nosotros cuando el Obispo Vicente Díaz le hizo la sanidad a mi hija y oraste y lloraste junto a nosotros. Yo sentía que una daga me había atravesado el corazón, pero después de la oración sentí que el Señor arrancó ese dolor y alivió mi alma, porque sé que Dios nos escucha, que nuestra voz tiene importancia en el cielo. Alguien dijo: " Aun si tartamudeas o tropiezas, aun si lo que tienes que decir no impresiona a nadie, sí impresiona a Dios, y Él te escucha. Él escucha la dolorosa súplica del anciano en el asilo. Escucha la ruda confesión del condenado a muerte. Cuando el alcohólico ruega por misericordia, cuando el esposo o la esposa pide orientación. Él siente la herida del enfermo, Dios escucha atentamente, cuidadosamente. Él siempre hará lo que es mejor".

Por eso mi hija pudo ir a su casa consolada, y llena de confianza en sus promesas.

Gracias también a Joelito y Deily que aunque no estaban aquí, cuando mi hija se enfermó, enseguida que se enteraron me llamaron por teléfono. Pude desahogar toda mi angustia con ellos y me oyeron con paciencia y oraron por nosotros. Es por eso que he querido hoy agradecer a Dios por estas vidas hermosas que Él pone en nuestro camino para traer alivio, y consuelo. Que Dios los llene de bendiciones es mi oración.