Mi Plegaria por Ti

agosto 22nd, 2009 Autor: Merari

cumpleanosQuerido Hijo:

 

          Hoy es día de tu cumpleaños, y soy feliz, porque Dios te ha guardado en Su inmenso amor.  Pero siento un profundo dolor al verte indiferente hacia tu Creador, amarrado por esas ligaduras y cadenas fuertes con que el pecado a veces ata, y no me canso de pedir por ti.  Sabes, me horroriza que te suceda algo.

          Yo te presenté al Señor cuando sólo eras un bebé de cuarenta días de nacido, para que Su ángel te acompañara siempre.  Tú has desviado el camino que tus padres te enseñaron y que Dios nos ha trazado.  Mi plegaria por ti es que, Dios que es bondadoso e inmenso en amor, no mire tu pecado, sino que te cubran Sus alas, porque Su amor sobrepasa todos nuestros pecados.  Le pido que te defienda de ese, nuestro enemigo, que te encadenó con su sutileza y engaño, y como joven al fin, te dejaste deslumbrar por ese falso brillo en que tantos caen y ruedan al abismo extenuados y sin ánimos de recobrar las fuerzas, a la merced del padre de las mentiras.  Pero yo tengo fe, y la fe es lo más grande que el hombre puede tener, porque hace mover las montañas de la esclavitud si uno así lo desea y se lo pide a Dios en oración.

          Hoy tuve una experiencia muy especial, pedí por ti hasta dolerme el corazón físicamente.  Para que puedas entenderlo, te contaré que yo estaba en oración y me vi levantándote en mis brazos, tu cuerpo suspendido de la cabeza y atados los pies, era como si fueras un muñeco de trapos.  Estabas sin voluntad propia, y mis brazos se alargaban hasta llegar al cielo, y allí te ponía para que Dios te viera más de cerca y te alcanzara con Su misericordia.  Hoy me siento mejor, descanso en Él y tengo la seguridad que Él vela por ti.  Si no fuera por esa fe y esperanza, ya no estuviera viva, porque mi corazón no hubiera podido soportar más.

          Hoy que es tu cumpleaños, deseo que el Señor te abrace.  Tú me has dicho que es muy difícil y que no puedes desatarte, y yo lo sé.  El enemigo es fuerte, pero también sé que hay uno que es más fuerte, y en ese me apoyo.  Búscale, y Él mandará legiones de ángeles que te socorran y te auxilien.  Lo único que Él espera es que tú lo quieras, que quieras de corazón liberarte de las cadenas que te atan, y que se lo pidas con dolor, con carga, con llanto si es necesario, y te prometo –y tu madre no te hace promesas falsas- que Dios te hará un hombre libre nuevamente, porque Él te ama infinitamente más que yo misma.  Piensa en Su amor, y si otra cosa no puedes entender, compáralo con el amor que yo siento por ti e imagínatelo infinitamente más grande que el mío.  Mi corazón es un granito de arena en un mar sin fronteras comparado con el amor que Dios tiene por ti.  ¿Por qué le haces eso?

          Recuerda, cuando ya no puedas más y se nuble tu vista y creas que es tu último día, mira a tu madre de rodillas elevando una plegaria por ti, y eso te levantará.  Mira a Dios hecho hombre clavado a una cruz por amor a ti, y eso te salvará.

          ¡Felicidades mi hijo Steve, en tu cumpleaños!

Para mi hermano Arturo

agosto 20th, 2009 Autor: Merari

felicidades

Arturo, En este día especial de tu cumpleaños, hermano mío, quiero bendecir a Dios, por darme un hermano como tú. ¡Así como tú eres! Eres el hermano que yo quería, y sin pedírselo a mi Dios, Él me lo concedió. Mi gratitud es muy grande. Hoy que Él te ha permitido cumplir un año más de vida, mi mente vuela atrás, cuando eras pequeñito. Tengo el recuerdo muy vivo: cómo siempre andabas de la mano con papi haciéndole preguntas, y él contestándotelas. Nunca vi a papi sentirse mal por todas las preguntas que le hacías, ¡Y…eran muchas! ¡Cómo no ibas a salir inteligente, si no te perdías una! ¡Todo lo querías saber! Eso llamaba mi atención: tan pequeñito, pero interesado por todo. Nos divertías y nos hacías reír mucho. a los tres añitos montabas patines como un experto. Yo te veía como un prodigio. “¡Qué manera de quererte! ¡Qué manera!” Todo lo que diga es poco porque hemos vivido tantos momentos juntos, de risa y llanto, que nos han unido; eso sin hablar del Rinconcito… Cuando todavía no sabías hablar, a todo lo que no le conocías el nombre, le llamabas lepe y a Suni nuestra hermana le llamabas Lepa. Un día quisiste pedirle algo y le dijiste “Lepa, dame lepe”, porque era lo único que sabías decir. Repetíamos mucho después ese cuento, por la gracia que nos causó esa ocurrencia tuya. ¿Te han dicho alguna vez lo enamorado que eras? Las maestras te ponían a soñar, especialmente la de tercer grado. Nosotras ya éramos grandecitas, y tú eras tan tierno, tan pequeñito, que parecías el juguete nuestro. ¡Qué juguete tan querido y tan hermoso! Te paraste en tus piernitas tan pronto (porque así eras de adelantado) que se arquearon un poquito, haciéndote ver todavía más simpático. Recuerdo a papi orgulloso de ti y así fue, siempre estuvo contigo. Tú eras su preferido; él te enseñaba, y después…tú lo enseñabas a él. Así es la vida. Hoy quiero agradecerle a Dios por darme un hermano bueno, inteligente, y amoroso que resulta que es mi administrador o mi querido admin (como me gusta decirte). Gracias por todo lo que eres en mi vida, lo que has sido, lo que significas y lo que serás. En este tu día quiero toda la bendición del cielo que se derrame en ti, llenándote de todo lo bueno que Dios tiene para sus hijos; concediéndote todos los buenos deseos de tu corazón; colmándote de toda la dicha que tú te mereces. Te amo Admin y te deseo un ¡Feliz cumpleaños!

(Escucha aquí una de tus poesías favoritas)

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Su Amor me Conmueve

agosto 19th, 2009 Autor: Merari

por-amorHoy fui a buscar a Danny.  Estuvo en casa de su mamá dos días más de lo acostumbrado, porque no había podido ir por él.  Ese encuentro fue deleitoso.  Él estaba afuera y cuando vio el carro, su expresión me dijo cuánto deseaba estar conmigo, pero cuando subió y pudo hablarme, sus palabras fueron:

          Look ma, do you see the flower? (mira ma, ¿ves las flores?)

          –¿Dónde Danny?

          Look ma, the red flower! I’ll cut it for you… (mira ma, la flor roja, la cortaré para ti)

          –¡Oh sí, mi niñito, sí la veo!

          Damita me acompañaba y cuando le dije lo que él me había dicho que aquella flor roja que había allí él la iba a cortar para mí, ella sintió la misma emoción que yo.  El niño, al verla emocionada, le dijo:

          I will cut two flowers, one for you too, Damita (cortaré dos flores, una será para ti, Damita)

          Su gesto de amor me conmovió, aquella era la demostración de amor más grande para él, y su amor llenó mi ser.  El amor es imprescindible para la vida; sentí que aquel gesto de Danny llenó parte de mi vida, y pensé en lo grande que es el amor.

          El amor no pasa, es continuo, permanece a pesar de la distancia.  El amor no pone condiciones, supera los prejuicios, soporta la ausencia, no mira lo físico ni las condiciones sociales.  El amor es la esencia de Dios, es el propósito principal de la vida y de la creación.  El amor de Dios me conmueve, ¡cuánto amor tuvo Dios para crear todo lo que nos rodea!  El paisaje hermoso vestido de colores, los pajaritos con sus alegres cantos, todo está vestido con belleza inigualable.  Las montañas, los mares, todo habla de Él, y mientras más contemplo Su creación más le amo.  Toda Su creación da pruebas de que lo ha hecho para Su gloria y para nuestro beneficio; en ella nos habla del amor a través de la poesía y la música, y lo más misterioso y bello a la vez, es que podemos sentir el amor de nuestro Padre celestial aun sin verlo, escucharlo sin oírlo, y amarlo a pesar de todo…  Porque sabemos que la belleza de la creación es obra de Sus manos.

          La historia de la creación, donde se encierra la eterna sabiduría que nos ha revelado su Espíritu, nos dice que Él alentó en la nariz del hombre soplo de vida, y fue el hombre en alma viviente.  Allí Su aliento de vida nos dio de Su esencia misma para crearnos a Su imagen.  Entiendo que soy parte de Él, por eso busco el amor y por eso soy capaz de amar.

          Él me dio parte de Sí cuando me creo, y me dio parte de Sí al morir por mí en la cruz.  ¡Cuánto amor existe en Él que nos hizo a Su semejanza!  Y por si fuera poco, nos dio la vida de su Hijo para poder acercarnos a Él; ahí está la grandeza de Su amor.

          Su amor me conmueve y es mi razón para entregarme a Él día a día, por eso no quiero dejar de decir a los que me rodean cuánto les amo, porque Él quiere que repartamos amor a diestra y siniestra.  El amor es lo que impulsa la vida y la razón para abrir nuestros ojos cada mañana y contemplar cada día.

          Bendito Jesús, tu amor me conmueve.

Limpieza

agosto 18th, 2009 Autor: Merari

casa

¡Qué linda es la limpieza!  En estos días Daniel comenzó a pintar la casa por dentro, y cuando comencé a quitar todo para pintar, nos dimos cuenta de la necesidad que tenía nuestra casa que moviéramos los muebles, porque aunque parecía que todo estaba limpio, cuando uno cambia de lugar las cosas, se da cuenta cuánto polvo y suciedad hay escondidos en algunos rincones, pero cuando terminamos de limpiar con cuidado, cada cuadro, cada adorno, lámpara y cada cosa que queda limpia te hace sentir una satisfacción enorme.  Me siento feliz cuando lo veo todo limpio y resplandeciente, y al aplicar la limpieza a mi vida espiritual, recuerdo que el Señor dijo: “Bienaventurados los de limpio corazón porque ellos verán a Dios”.

       Cuántas cosas podemos acumular en nuestro corazón, resentimientos, malos pensamientos, un sinfín de suciedades que nos van minando y, si a tiempo no hacemos una limpieza, nuestra casa espiritual se deteriora y eso se convierte más adelante en un gran problema, porque ya solamente no se trata de pintura la limpieza, sino de cambios más sutiles y menos visibles, cambios más costosos, cuyos materiales no se compran con dinero.  Hoy tengo que comenzar.  ¿Que me va a costar trabajo?  Sí, ¡y mucho!, al igual que con mi casa, no sabía por dónde comenzar, porque sentía que era un trabajo más fuerte que lo que mis fuerzas me permitían, y es más fácil no luchar y mantenerme tranquila sin pasar trabajo.  Es más fácil no mover ni remover, no buscar lo sucio; si no se toca no se ve pero, ¿y a la larga?  Y déjame decirte, pasé mucho trabajo mientras limpiaba mi casa, moví muebles, ordené, sacudí la basura, limpié todo lo sucio, quedé exhausta, pero qué satisfacción sentí al terminar mi trabajo, mi casa quedó limpia.  Eso vale mucho más que todo el trabajo que me dio, vale la pena.  Tal vez tengas que llorar, porque hay que quitar y tirar algunas cosas a las que ya estás acostumbrada y tal vez te gusten tenerlas ahí, pero más adelante tendrás que rendir cuentas, ¿y entonces?  Hazlo ahora.  Comienza, decídete a limpiar la casa de tu corazón y serás bienaventurado.

          Me pregunto si a mí me gusta tanto la limpieza, ¿cómo será para Dios?  Él es limpio y no hay suciedad en Él.  Si queremos imitarle, tenemos que tener nuestro corazón limpio e ir poco a poco, paso a paso quitando cada escondrijo de vergüenza.  Dice su Palabra que nada inmundo entrará allá donde no reina la impiedad, sino la santidad.  Tenemos que mantenernos limpios si queremos verle.

Día a Día

agosto 13th, 2009 Autor: Merari

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Estando en oración, el Señor me hizo entender de una manera suave y linda que en las pequeñas cosas de cada día podía ver Sus milagros; podía sentirle, porque a veces queremos ver un milagro grande para sentirnos seguros de que Dios nos ha visitado y olvidamos que Él interviene constantemente para protegernos y cuidarnos.  ¡Y vi tantos milagros!  Me dije: “¿Cómo vamos a pedir grandes milagros si no sabemos valorar las pequeñas cosas que Dios nos muestra día a día?”

          Cuando nosotros aprendemos a reconocer a Dios en todas las pequeñas cosas que ocurren en nuestra vida diariamente, ese día comprenderemos que no necesitamos más milagros que los que Dios nos da cada día, sin que se lo hayamos pedido.  Él me dejó satisfecha con lo que me hizo entender, y siento que yo no necesito ver que le restaura la vista a un ciego, o hace andar a un paralítico para saber que Él tiene todo el poder.  Yo quiero limitarme a glorificarle día a día, por el milagro de ver un nuevo día; por el cielo que nos da el aire que respiramos, en tanto que vivimos; por el agua que nos da vida y sustenta; por el calor del sol, ese fuego que nos calienta y purifica; por el milagro de una puesta de sol; por oír Su dulce voz en el murmullo del mar, en el viento, en Su creación; por el don de la vida con cada niño que nace; por poder glorificar con mi voz al Creador de todas las cosas; por poder amar ese sentimiento que brota del corazón de quien le ha conocido; por mi hogar y mi familia; por tener a un Dios poderoso que me ama y perdona y me salva.

          Quiero pedirle que me dé cada día «cordura para pensar claramente, paciencia necesaria para mantenerme tranquila y actuar bien, la fortaleza necesaria para afrontar los retos, y la fe suficiente para seguirlo amando sin importar lo que pase…»  Que día a día le sirva con entrega y amor, le obedezca y reconozca lo que hace cada día en mi vida.  Porque Él es todo en mi vida día a día.

Es Una Delicia Cumplir Su Palabra

agosto 12th, 2009 Autor: Merari

2826488_910d79b105_sSiempre en las mañanas acostumbro entrar al Rincón para leer el versículo de cada día -además de leer la Biblia-, y también leo una de las citas que aparecen en el Rincón, porque siento que mi mente comienza a alimentarse desde temprano con estas gratas lecturas.  Tampoco puede faltarme la lectura de la Mesa de Fe.  Felicidades a todos los que se esfuerzan por poner a nuestra disposición estos platillos exquisitos para deleite y bendición de nuestras almas.

          Hoy, el versículo que nos tocó leer en el rincón fue el de Juan 15:10: “Si guardáis mis mandamientos, estaréis en mi amor como yo también he guardado los mandamientos de mi padre, y estoy en su amor”.  El diccionario nos dice que guardar es tener cuidado de algo, observar o cumplir aquello a lo que se está obligado; mantener, acatar y respetar.  Si nosotros queremos estar en Su amor, tenemos que acatar Su ley, cumplirla, observarla y respetarla.  Esto lo tenemos que tener presente en nuestro diario vivir, porque si infringimos uno de estos mandamientos, somos culpables de todos.  ¿Estoy obligada a cumplir los mandamientos?  ¡Claro que sí!  Dios me redime para que pueda ser parte de Su gran familia de devotos a Él y que me regocije en Sus mandamientos.  Sus mandamientos no son un yugo alrededor de mi cuello, es la libertad de mi corazón.  Dios me pide que lo observe, Él me da el poder de observarlo y se deleita en mí cuando yo lo observo.  Esa es mi manera de decirle: “Gracias Padre, por rescatarme”.  “El mundo se pasa y su concupiscencia, mas el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre” 1Juan 2:17.  Esa es una de Sus promesas.

          Jehová le dijo a Josué: “Esfuérzate y sé valiente, para cuidar de hacer conforme a la ley, no te apartes de ella ni a diestra ni a siniestra, para que seas prosperado en todas las cosas que emprendieres.  El libro de esta ley nunca se apartará de tu boca, antes de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a lo que está escrito, porque entonces harás prosperar tu camino y todo te saldrá bien”.

          El músico principal, David, decía: “La ley de Jehová es perfecta, que vuelve el alma, el testimonio de Jehová fiel que hace sabio al pequeño.  Los mandamientos de Jehová son rectos, que alegran el corazón.  El precepto de Jehová puro, que alumbra los ojos.  El temor de Jehová limpio, que permanece para siempre.  En guardarlos hay grande galardón.  De tus mandamientos he adquirido inteligencia, por tanto he aborrecido todo camino de mentira.  ¡Cuán dulces son a mi paladar tus palabras! Más que la miel a mi boca.  ¡Cuánto amo yo tu ley!  Todo el día es ella mi meditación”.

          Yo lo he comprobado, y sé que es una delicia guardar Su palabra.

Dios te Ve

agosto 3rd, 2009 Autor: Merari

Dios te Ve

          Danny, mi nietecito, no quería comer.  Cuando le pregunté que si había terminado la comida, me dijo que sí.  Como yo lo conozco muy bien y sabía que el no había terminado de comer tan rápido, fui a ver qué pasaba, y descubrí que había botado la comida.

          –¿Qué pensaste niño, que abuelita se engaña tan fácil?  Eso nunca Danny, ¡que no se te vuelva a ocurrir esa idea de mentirme!

          Hay un coro que conozco hace muchos años que dice así:

Dios te ve, Dios te ve; mira bien el camino en que vas.  Dios te ve, Dios te ve; engañarle jamás tú podrás.

          Si pensamos que a Dios podemos ocultarle algo, estamos haciendo lo mismo que Danny.  Si hay alguien a quien no podemos engañar es a Dios.  Él nos ve todo el tiempo, y a veces, como niños, tratamos de ocultarnos, como la primera pareja que tuvo miedo y se escondió después de haber pecado.

          Cuando Danny quiere hacer su propia voluntad, porque cree que él todo lo sabe y no quiere obedecerme, siento que así somos nosotros con nuestro Padre Celestial.  Danny es un niño simpático, alegre y vivo, que me divierte, me hacer reír, y siento que él no tiene que hacer nada para que yo lo ame.  A mí él me alegra, sólo de verlo respirar mientras su pecho sube y baja cuando está dormido.  Siento un enorme gozo cuando lo veo tranquilo, tan seguro.  De esa misma manera el Señor nos ve, no tengo que ser perfecta para que Él me ame.  Él no sólo me ama cuando yo voy a la iglesia o cumplo con una labor espiritual, Él observa cada detalle de mi vida.  Él no pierde de vista ninguno de mis movimientos.

          Siempre me ha gustado mirar cuando Danny come.  Así hacía también con mis niños cuando pequeños, los veía comer, dormir, jugar, estaba al tanto de ellos.  Dios también observa cada detalle en nosotros, y Él ve mucho más, porque Él ve nuestro interior y sabe hasta lo que hemos de hacer.  Dios se goza en vernos desarrollar nuestros dones; algunos podemos tener capacidad para la mecánica, otros para la música o cualquiera de tantas otras habilidades.  No podemos ser distintos de lo que somos, cualquier actividad humana que no conduzca al pecado puede realizarse para agradar a Dios, haciéndolo con una actitud de alabanza, podemos cocinar, limpiar la casa, vender, sembrar y cultivar la tierra, criar una familia, reír, llorar y cantar… “Él nos dio los ojos para que disfrutáramos las bellezas que Él ha creado, los oídos para los sonidos de la música, el olfato y las papilas gustativas para los aromas y sabores, y los nervios internos para el tacto…”  Dios nos conoce, Él nos ha creado del polvo para que tengamos siempre presente nuestra procedencia.  Él se goza cuando la familia disfruta de una cena agradable, de un paseo al aire libre, esos paseos que nos sacan de nuestra rutina diaria y nos permite pasar tiempo juntos con los nuestros.  Hay recreaciones y fiestas que agradan a Dios, cuando se hacen en Su nombre y para Su honra y gloria.

          Pero no olvides que los placeres del mundo siempre tienen grandes riesgos para la vida física, moral y espiritual, mientras que los placeres humanos que se hacen con la aprobación de Dios, cultivan esos tres aspectos de nuestra vida.  Nunca olvides que Dios te ve.

Servir

julio 27th, 2009 Autor: Merari

servir

          Servir es querer tener a bien algo, obsequiar a alguien o hacer algo a su favor, beneficio o utilidad; dar culto o adoración a Dios, emplearse en los ministerios de gloria y veneración, ser soldado activo.

          A mí me gustan mucho los ujieres en la iglesia.  Los ujieres son las personas que se encargan del orden de la reunión, son los guardianes de la unción o, como dijo un hermano, son los “policías de Dios”.  La labor principal de un ujier es servir al ministro, a la congregación.  Entre las cosas que hace el ujier, además de cuidar el orden de la reunión, acomoda a la gente que llega, ayuda en el arreglo del local, pasa la canasta de la ofrenda, por lo tanto, debe siempre tener una sonrisa en los labios y saludar a los que llegan.  Como el ujier representa a la iglesia, debe estar bien vestido, tener buenos modales, ser amable con todos, tener los ojos abiertos para evitar que ocurran problemas en la iglesia; debe estar listo para recibir las órdenes del ministro o de su superior.  ¡Qué lindo es el trabajo de un ujier y qué responsabilidad tiene! 

          Aquí en la iglesia nuestra de Houston, hay un ujier que yo admiro por su trabajo ejemplar.  Ella es Raquel López, y la veo servir con tanta gracia, entrega y amor, que la observo y me gusta mucho su trabajo eficiente.  Creo con seguridad que personas así sirven al Señor para traer más almas a Su redil, porque ese buen trabajo hace que los que nos visiten queden complacidos y con deseos de regresar.

          El buen trato es una manera linda de servir en la viña del Señor.  Sirvamos así a Dios y a los que nos rodean. La poetisa Gabriela Mistral, nos habla del Placer de Servir, de una manera preciosa.

 

El placer de servir

Toda naturaleza es un anhelo de servicio.
      Sirve la nube, sirve el viento, sirve el surco.
      Donde haya un árbol que plantar, plántalo tú;
      Donde haya un error que enmendar, enmiéndalo tú;
      Donde haya un esfuerzo que todos esquivan, acéptalo tú.
      Sé el que aparta la piedra del camino, el odio entre los
      corazones y las dificultades del problema.
Hay una alegría del ser sano y la de ser justo, pero hay,
      sobre todo, la hermosa, la inmensa alegría de servir.
      Qué triste sería el mundo si todo estuviera hecho,
      si no hubiera un rosal que plantar, una empresa que emprender.

Que no te llamen solamente los trabajos fáciles
      ¡Es tan bello hacer lo que otros esquivan!
      Pero no caigas en el error de que sólo se hace mérito
      con los grandes trabajos; hay pequeños servicios
      que son buenos servicios: ordenar una mesa, ordenar
      unos libros, peinar una niña.
      Aquel es el que critica, éste es el que destruye, tu sé el que sirve.
      El servir no es faena de seres inferiores.
      Dios que da el fruto y la luz, sirve. Pudiera
      llamarse así: “El que Sirve”.

Y tiene sus ojos fijos en nuestras manos y nos
      pregunta cada día: ¿Serviste hoy? ¿A quien?
      ¿Al árbol, a tu amigo, a tu madre?

-Gabriela Mistral

Que tu Voz sea Dulce

julio 22nd, 2009 Autor: Merari

Que tu Voz sea Dulce

Hace unos años visité a una amiga que hacía un par de días que no veía.  Estaba en una cama triste y llorosa, las palabras de su esposo la habían destruido y no tenía fuerzas para levantarse.  Traté que mi voz sonara lo más dulce posible, quería que su corazón roto se sanara.  Esta es una muestra clara de que en nuestros oídos resuena la palabra, ya sea la que da consuelo o la que destruye y mata.  Yo siempre digo que la palabra te puede matar o hacer vivir.

            Cuántas veces hemos sido destruidos por lo que nos han dicho, y cuántas veces hemos destruido a alguien con lo que hemos dicho, a veces hasta por no saber explicar lo que sentimos cuando hemos dado a entender otra cosa.  ¡Y cómo duele!  Por eso te digo que tu voz sea dulce.  Por la palabra es que nosotros expresamos nuestros sentimientos, por eso a veces le decimos a un hijo que anda desviado: “Hijo mío, tú no oyes mi voz”.  Nosotros, los hijos de Dios, debemos oír su voz.  Por eso el Señor nos dice que es bienaventurado el hombre que oye su voz.  Dios nos habla en todo, el mundo está lleno de Su voz.  El caos del mundo se convirtió en el orden cuando oyó Su voz al aparecer la luz; “y dijo Dios: sea la luz y fue la luz”.  No es solamente Su palabra escrita, es su voz hablada.  “Su voz dulcísima es respuesta cuando habla”, dice un himno, y cuántas veces se nos ha sanado el alma cuando él nos habla con su dulce voz.

            El sabio Salomón aconseja en los Proverbios a los simples y faltos de cordura, y dice así: “¿No clama la sabiduría y da su voz la inteligencia?”  También aconseja de la voz de la mujer extraña que con la mucha suavidad de sus palabras y blandura de sus labios se van en pos de ella.  “No yerres en sus veredas”.  Al que lisonjea con sus labios, al que maldice a su padre o madre, les aconseja el sabio: “aplica tus oídos a las palabras de sabiduría para que te vaya bien”.

            No podemos arreglar el mundo, pero sí podemos comenzar por nosotros, cambiando nuestra forma de hablar.  Mi voz es tan alta que molesta, intentaré suavizarla para que a los que la oyen les suene como una melodía, pero especialmente mis palabras son las que más me preocupan.  Hace mucho tiempo me propuse –y he estado cumpliéndolo en la medida que he podido- decirle a cada persona con la que hable, las cosas buenas que veo, y eso ha sido una bendición, porque alimento lo bueno y lo malo lo debilito.  Eso me hace estimar a mi hermano que lucha a mi lado, y como no quiero hacer llorar quiero que mi voz sea dulce.

La Gente Grande

julio 20th, 2009 Autor: Merari
           gracias-por-ser-grande1Hoy quiero contarles, en breve, de uno de los hombres más grandes que he conocido.  Su estatura era pequeña, pero toda su persona era grande.  Era cristiano, compasivo, tierno y dulce.  El corazón de mi padre era tan grande que todos cabíamos dentro de él… Y aunque éramos muchos, él se las arreglaba para que eso fuera posible, porque la grandeza no se mide por tamaño, sino por la sensibilidad que hay en la persona, y a mi padre le sobraba amor y compasión por los demás.

          Él me contaba de una señora que él había llevado para una habitación detrás de nuestra casa, para cuidarla de una enfermedad contagiosa.  Sabiendo que ponía en peligro la salud de su joven esposa y la de sus tantos hijitos, que eran la felicidad de su vida, mi padre no titubeó ni un instante para cuidar de aquella mujer enferma, con mi madre.  No solamente la cuidaba con esmero y constancia, sino que oraba por ella con tanta fe, que Dios escuchó sus oraciones y la sanó.  Yo siempre había visto grande a mi padre, pero desde entonces, lo vi más grande.

          La gente grande es la que, como tú, ama, sonríe, comparte, regala, ayuda, comprende, beneficia, abraza, estima, llora, canta, consuela… Goza, anima y alimenta.  Eres grande cuando dices: “me equivoqué”, cuando das un ‘gracias’, un ‘te quiero’, cuando te pones en mi lugar para saber cuánto me duele algo, cuando no me criticas de manera malintencionada, cuando me defiendes, cuando oras por mí…

          Qué grande es un hijo cuando reconoce a su madre y qué pequeño se hace cuando la ignora.  Qué grande es un cónyuge cuando respeta y ama y qué pequeño se hace cuando maltrata y desprecia… Qué grande es el siervo de Dios que va sembrando amor, regando la Palabra de vida, y qué pequeño es el que esconde el talento y no siente la necesidad de multiplicarlo.  Misael Garriga, en la Escuela Sabática el pasado sábado, nos dijo que contagiáramos al mundo de amor, que, como un virus, lo regáramos por doquier, y yo pensé: qué diferente fuera el mundo si todos pensáramos así.

          Seamos imitadores de esta gente grande.  Hoy quiero comenzar a crecer, reconociendo su grandeza.