Reminiscencias

marzo 22nd, 2012 Autor: Merari

Tocamos el claxon del carro pensando que Daniel no nos había visto llegar. Él estaba sentado en un banquito que hay debajo de uno de los enormes edificios de Manhattan en Nueva York. Nos miró con una sonrisa dibujada sobre el rostro como diciéndonos: “Yo los vi, pero como no sé si voy a regresar aquí nuevamente quiero seguir evocando estos recuerdos del ayer”. En ese banquito él se sentaba con su familia cuando era niño, porque creció en ese lugar. Ya sus padres murieron, así como su hermano mayor y su única hermanita. ¡Muchas añoranzas! Por tal motivo no quería irse todavía.

Al fin nos fuimos a seguir viendo lugares que dejamos en el año setenta tres, cuando nos casamos en Jersey City, en una bella iglesia que vimos más preciosa la noche de nuestra boda, así como el hotel Holiday Inn, donde pasamos nuestra primera semana de casados, que se encuentra ubicado en una linda montaña de Nueva Jersey. Reminiscencias que íbamos dejando una tras otra, pues el tiempo era muy escaso para tantos lugares del pasado que queríamos ver. El edificio donde vivieron mis padres por tantos años en Union City, si está irreconocible, transformado, al igual que Hoboken, mi casa de donde salí para la Florida después de haberme casado.

Todo se torna diferente con los años, es imposible verlo de la misma forma que cuando nosotros éramos jóvenes, cuando mi esposo se creía dueño del mundo, apuesto y enérgico; hoy lo veo lleno de nostalgia del ayer, y el dolor de haber perdido a los suyos se une al dolor de no poder regresar a aquellos años llenos de optimismo. Unos dieciocho años atrás ya habíamos llevado a nuestros hijos para que conocieran donde se había criado su papá y donde nos habíamos casado. Hoy viven en Nueva Jersey nuestro hijo mayor Isaac, al que llamamos cariñosamente: “El Macho”, con su linda esposa Stacy, y sus tres niños, Isaac Daniel, Jasón y Lylah.

Ellos nos visitaron y no quisieron irse sin nosotros, así que nos convencieron y salimos un miércoles en la tarde rumbo a Nueva Jersey. El viaje fue largo, pero como deseábamos estar juntos, cualquier cansancio se nos hacía soportable. Y llegamos a la casita de ellos, en donde viven con mis tres cariñosos nietecitos.

Era viernes al amanecer y descansamos poco, para hacer los preparativos para el sábado, día de reposo, y guardarlo conforme al mandamiento. Su hogar se convierte en iglesita para dar los servicios, que son animados, porque las almas que están reuniéndose con ellos tienen un deseo vehemente de sentir a Dios, y lo alaban de una forma espontánea y llena de fervor, que contagia. Es fascinante ver cómo Dios va obrando en las personas y va transformándolas paso a paso, ¡Loado sea el nombre de Dios por los siglos y para siempre! No hay felicidad más grande que saber que Dios te utiliza para que otra persona lo conozca, los que hemos palpado el amor de Dios debemos hacer esto siempre para que otros salgan de las tinieblas y vengan al reino de luz.

La vida es más corta de lo que pensamos, mis padres fueron pastores en Nueva Jersey por muchos años. Recuerdo como si fuera hoy a Isaac nuestro hijo, el “Macho”, acostado en la cama de mi papá, con sus pies cruzados, los brazos detrás del cuello y un palillo en la boca, después del almuerzo, empapado de su colonia favorita, imitando a su muy querido abuelo, y le decía: “Abuelo, yo quelo tabajá”. Él quería ser como su abuelo. Y hoy regresamos al mismo lugar y veo a mi hijo siguiendo la obra que emprendieron mis padres. ¡Cuán grande es Dios! El ayer no puede volver, pero hoy somos responsables de la crianza y el ejemplo que le damos a nuestros hijos, para que mañana den frutos que nos hagan sentir satisfechos y gozosos.

Isaac Daniel, el niño mayor, es el primero en pasar a cantar en los servicios. Yo digo que lo hace perfecto a sus ocho añitos, con mucha responsabilidad. Uno de los himnos que cantó dice así:

Yo vagaba en el pecado,
Sin esperanza y sin Dios;
Mas, Jesús, me ha salvado
De este mundo tan atroz.

Y yo sé, sí, yo sé
Mi Jesús acoge al más vil pecador.
Y yo sé sí, yo sé
Mi Jesús acoge al más vil pecador.

Pecador, Jesús te llama
El te quiere perdonar;
Con amor su voz te invita;
Ven, te haré yo descansar.

Aunque seas tú muy malo,
Salvación hay para ti;
Pues salvó al más malvado,
Cuando me salvó a mí.

Hallarás perdón en Cristo
Él es vida; Él es luz.
Pecador, no te detengas,
Ven al buen tierno Jesús.

Cuando yo oí esa letra en esa voz tierna y llena de inocencia, no pude evitar que mis lágrimas se deslizaran abundantes. Todavía al recordarlo sigo llorando. Él es un niño bueno, educado, responsable, cariñoso y dulce, se nota que ama la vida espiritual, prefiere participar en todo, que jugar como un niño de su edad hubiera hecho. Bendije a Dios una vez más por contestar mis oraciones y ver mis hijos que educan y enseñan a mis nietecitos en el temor de Dios, y veo con satisfacción cómo tratan de agradar a Dios en todo. Eso es lo que siempre anhelé para mis hijos cuando eran pequeños. Qué importante es lo que le impartimos a los pequeños, Ojalá todas las madres fueran conscientes de la responsabilidad que significa criar hijos, que es la tarea más importante de la mujer, preparar seres humanos de buena calidad. Yo le pido a Dios que los ayude en su crianza, como me ayudó a mí.

Ellos tienen el segundo niño que se llama Jason; inteligente, tranquilo, juicioso y medido en todo. Estoy tan sumamente agradecida de Dios cuando veo esta linda familia; son una pareja excelente, en su hogar hay armonía y se siente la presencia de Dios, en la manera que educan sus niños, y cómo tratan de agradar a Dios en todo. Veo cómo Dios contesta mis oraciones a través de ellos.

Todos mis nietos son diferentes, pero todos nos llenaron de amor. Lylah es su última niña, ella es la sonrisa andante, es alegre, le gusta ser el centro de atención, pues siempre está llamando la atención. Nos hace reír con su sonrisa contagiosa, es increíble la fogosidad que tiene, es incansable, y a la vez tierna y cariñosa. Sabe orar con sus cuatro años, algo admirable. Así como Jason e Isaac Daniel, todos saben hacerle peticiones a Dios, que nos dejaron maravillados. ¡Bendito sea el Señor, cuánto gozo siento en mi alma! Y cuando conocí a la congregación que ellos tienen, con personas amorosas y buenas como son todos ellos, tengo que glorificar a Dios.

Vivimos intensamente esos pocos días que estuvimos ahí. Qué linda es la vida cuando nos regala estos momentos, y cómo traje a mi mente cuando mis niños eran pequeños. Ahora están los nietos y así nuestra vida se prolonga en cada uno de ellos.

Llegó el día de separarnos hasta que Dios nos permita volver a vernos, porque son unas cuantas millas que nos separan de la ciudad de los “rascacielos”, como la llaman. ¡Cuántos imponentes y hermosos edificios pudimos ver! Y en uno de ellos vive uno de mis lindos y queridos sobrinos, con quien pasamos un tiempo muy agradable, ya que él se deshace en atenciones finas y nos hace sentir como si fuéramos las personas más especiales del planeta, porque así es él de amoroso. Gracias Jeffrey, por tratarnos de esa manera, que Dios derrame bendiciones en tu vida y te cuide en Su inmenso amor.

No daban deseos de irse de Nueva York. Vimos el majestuoso edificio que están construyendo en el lugar donde antes estaban las torres gemelas. Éstas cayeron, pero el espíritu humano que las edificó tiene hoy una mayor esperanza de un mañana mejor. Nuestro trabajo y sacrificio nunca será en vano; mi padre nunca supo que mi hijo mayor iría a Nueva Jersey en calidad de pastor, pero ahí está hoy.

Los hot dogs, o perros calientes que comimos en Coney Island fueron sencillamente exquisitos, así como esas increíbles pizzas con salsa de alcachofa. Y no podíamos dejar de pasear por las calles que nunca oscurecen en Nueva York, porque siempre están iluminadas. Cuántas cosas en tan poco tiempo el Señor nos concedió, es sorprendente el movimiento que hay en esa parte del mundo, pero mi tesoro en ese lugar es mi hijo, mi nuera y mis tres nietos, que están realizando una bella obra y ya Dios les ha concedido familias completas que se acercan buscando sentirle. El lugar se hace pequeño, pero estamos orando, y para Dios no hay nada imposible. Esperamos la oración de todos para que puedan encontrar un lugar más grande y que se sigan añadiendo a Su iglesia los que han de ser salvos.

Hoy es el futuro del ayer y el pasado del mañana, lo que resulte de nuestra labor hoy, irá en proporción con el amor, la dedicación y el esmero que le dediquemos a todo cuanto hoy hagamos, sabiendo que todo cuanto hacemos debe ser para la gloria y honra de Dios…

Los diez sentidos nuestros

marzo 22nd, 2012 Autor: Merari

image Hoy, al paladear un sabroso chocolate que me regalaron, bendije a Dios por darme el sentido del gusto. Ese sabor único se siente en las distintas delicias que preparan los que saben, para estimular el paladar. Yo me gozo, y siento que es parte de las cosas buenas que tiene la vida, al degustar cualquier manjar, pues me gusta comer bien. El Señor desarrolló en mí un buen paladar.

Y si hablo de la vista. ¡Cuántas cosas hermosas y encantadoras hay a nuestro alrededor que el Señor en Su bondad y amor para con nosotros ha creado! Para que nuestra vista se deleite con los distintos colores y paisajes que engalanan el espacio. ¡Cuántos adornos Dios nos concede a través de Su creación! Ha diseñado el mundo con fino pincel y extraordinaria belleza, como único sabe hacerlo Él.

Y el oído, el gorjeo de algunos pajaritos que llegan hasta nosotros así como los distintos sonidos que podemos distinguir unos de otros, como el murmullo del mar y de la suave brisa que nos envuelve con su sutil y encantadora vocecita. Y qué diremos de la música con instrumentos que armonizan para nuestro deleite, y que se encargan de llevar y elevar nuestra mente y corazón al trono de la Gracia.

No podemos dejar de hablar del tacto a través del cual tenemos esas sensaciones de contacto; por el que podemos sentir un abrazo o un caluroso saludo en el apretón de una mano amiga.

El Señor nos ha dado estos cinco sentidos, como es también el olfato, donde podemos gozarnos con los exquisitos aromas, ya sea de un delicioso perfume o de un sabroso alimento, o sencillamente el olor de las plantas, o el aroma arrobador que tiene todo lo que Dios a perfumado en Su inmensa sabiduría. Qué importante se hace este proceso fisiológico de recepción y reconocimiento de sensaciones y estímulos que se producen a través de la vista, el oído, el olfato, el gusto o el tacto, como lo describe el diccionario. Hay motivos suficientes para agradecerle a Dios por como hemos sido formados.

Y en el orden espiritual tenemos también nuestros cinco sentidos. Como yo estaba saboreando mi sabroso chocolate, puedo saborear con el gusto de mi alma todas las delicias que el Señor ha tenido a bien preparar para nosotros desde la fundación del mundo. El Señor me ha dado el gusto para saborear el Pan vivo, la palabra de Dios que es lo que proporciona el alimento a nosotros sus hijos. Ya nada va a tener mejor sabor, por eso el profeta Jeremías exclamó: “Halláronse tus palabras, y yo las comí; y tu palabra me fue por gozo y por alegría de mi corazón”. Todo lo demás será insustancial después de probarlo a Él, “¡Cuán dulce son a mi paladar tus palabras! Más que la miel a mi boca”.

Y qué diremos cuando nuestra vista puede contemplar y recrearse en todo lo bello, que es nuestro Amado. “Mi amado es blanco y rubio, señalado entre diez mil.” Cuando contemplo toda la hermosura de Dios me siento maravillada, y sé que no hay algo más esplendoroso. Quedamos cautivados ante su excelsa y hermosa majestad.

El oído espiritual es capaz de distinguir cuando el Señor nos habla. Ojalá que podamos tener el oído atento para oír Su hermosa melodía acariciándonos, y con Su ternura envolviéndonos con estas suaves y arrulladoras palabras, las más hermosas que hemos oído: “Tú eres mi hijo, yo te he engendrado hoy”.

Cuán importante es que nuestro olfato esté tan susceptible a Su olor, que sepamos cuando Él está a nuestro lado, porque todo Él despide un olor embriagador que nos diga: “Este es mi Cristo”, y que a Su toque temblemos de emoción, porque nuestro tacto espiritual esté tan claramente desarrollado que sepamos cuando es Él al mínimo contacto.

Que nuestros sentidos espirituales se desarrollen de tal forma que triunfen sobre los sentidos carnales. Dice el apóstol Pablo: "No os conforméis a este siglo, sino transformaos por la renovación de vuestro entendimiento. Para que sepáis cuál es la voluntad de Dios, agradable y perfecta" Romanos 12:2. “Entendemos que por los sentidos corporales envejecemos conformándonos al mundo, mientras que por los sentidos del alma nos rejuvenecemos por el conocimiento de Dios, en vista de una vida nueva, conforme a la voluntad y al beneplácito de Dios."

Yo me uno al poeta que dijo:

“¡Tarde te amé, belleza siempre antigua y siempre nueva! Tarde te amé (…) Tú estabas conmigo, pero yo no estaba contigo; Me retenían lejos de ti las cosas que no existirían si no existieran en ti. Pero tú me llamaste, y más tarde me gritaste, hasta romper finalmente mi sordera. Con tu fulgor espléndido pusiste en fuga mi ceguera. Tu fragancia penetró en mi respiración y ahora suspiro por ti. Gusté tu sabor y por eso ahora tengo más hambre y más sed de ese gusto. Me tocaste, y con tu tacto me encendiste en tu paz”.

Palabras que abrazan

marzo 22nd, 2012 Autor: Merari

Una querida pareja me trajo de regalo un bello cuadro confeccionado por ellos, y escribieron dentro estas palabras: “Cuando el cielo quiere salvar, envía personas amorosas como tú”. Y yo pensé: “Hoy el cielo me quiso abrazar con tan hermosas palabras”. Gracias, Andrés y Ziomara, por tan lindo gesto y expresión de amor.

Cuando somos sorprendidos tan lindamente se acaban las palabras, y ese gesto de amor sólo Dios puede recompensarlo, pero sí quiero decirles a mis amigos del Rincón, que así como hay palabras que pueden destruirnos, también las hay que pueden levantarnos en un abrazo de amor fraternal.

Hoy quiero enviarles un abrazo antes que termine el mes de la amistad y el amor, con estas palabras:

Les necesito y quiero, sin ustedes el Rincón no sería de amistad, no tendría amor, no pudiéramos compartir. Ustedes todos son muy especiales para mí, amigos del Rincón, gracias por sus demostraciones de cariño en todo este tiempo que estamos compartiendo juntos, desde el primero que comenzó con nosotros hasta el último. Quiero agradecerles por ser como son, se han robado mi corazón, y cuando estoy orando a mi Dios le pido por todos los que nos visitan y comparten en esta linda página de amigos, para que sean bendecidos.

Mi consejo; ten siempre una palabra de estímulo para los tuyos y todo el que te rodea, no dejes que un alma muera de soledad y tristeza, ya hay bastante dolor en el mundo, haz tú la diferencia repartiendo palabras que abracen.

Una muestra de mi cariño

febrero 14th, 2012 Autor: Merari

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No dejes pasar esta fecha especial para demostrar, de la forma que sea, tu cariño a las personas cercanas a ti. Que no pasen desapercibidas tus amistades y todo el que te encuentres.

Danny, mi nietecito de siete añitos, tomó un pedazo de hoja blanca y escribió en ella. Tomó otra hoja más grande y envolvió dentro el pedazo de hoja escrito. Afuera del papel escribió: “Abuelita, pick this up” (Abuelita, recoge esto), y lo puso dentro de la gaveta de arriba de la coqueta y se quedó velándome a ver qué yo hacía. Cuando vi la hoja, la abrí según las instrucciones que él me había puesto, y cuando leí dentro decía: “I love you Abuelita, because you are pretty a lot” (Te amo abuelita, porque eres muy linda). Yo sentí una enorme emoción y él se sentía satisfecho porque me había sorprendido. No hay dinero que pueda comprar el cariño sincero y espontáneo de un corazoncito inocente que lo da todo con tanto cariño. Nada en el mundo puede gustarme más que ese regalo. Así como cuando va con mi otra nietecita a recoger flores silvestres y me hacen un pequeño ramito y me lo traen ruborizados de tanta emoción por darme un regalo donde ellos ponen todo su amor; yo les entrego un pequeño bucarito con agua para exhibir ese tierno regalo, que llenamos de exclamaciones de lo mucho que nos gusta.

Hay cosas que no cuestan dinero y que hacen a cualquiera feliz. No dejes de regalar una sonrisa de amor, un apretón de manos. Quédate un rato más al lado de quien te necesita. ¡Con tan poco puedes dar tanto! Llena de satisfacción un corazón con un “te quiero” que brote con sinceridad de tu corazón, no dejes pasar este día, recuerda que no son los grandes regalos ni el gastar mucho dinero lo que da felicidad y lo que hace sentir a una persona que la amas, da lo que puedas, lo que nazca de ti, pero que sea única y exclusivamente con amor.

Querido amigo y lector del Rincón de amistad, quiero decirte en este día especial de la amistad que hoy estoy haciendo una oración especial por ti para que la bendición de Dios se derrame en tu vida hoy y siempre, y decirte que “te quiero”. Esto es una muestra de mi cariño.

El Respeto es la esencia de la vida

enero 16th, 2012 Autor: Merari

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Con los años y como consecuencia de las experiencias, me he dado cuenta que el respeto es algo esencial en nuestra vida. Cada ser es único y está hecho a imagen y semejanza de Dios. Es por eso que merece nuestro respeto y consideración. Cuando nosotros respetamos le damos a la persona un trato amable y cortés. Yo creo que el respeto es la esencia de las relaciones humanas. En cualquier relación, como el trabajo en equipo o en la vida matrimonial, para un trato duradero y efectivo tiene que haber respeto, de lo contrario, la vida se hace insoportable. No podemos despreciar a nadie por su condición ni por su origen, y no sólo a las personas les debemos respeto, sino a todo lo que nos rodea; plantas, animales, a la pequeña hormiga y a la gran ballena; a los ríos, lagos, mares; todo, como parte de la maravillosa creación hecha por Dios, merecen nuestro respeto.

“Respetar es comprender al humilde y al engreído por igual, es comprender al pobre, al rico, al sabio, al ignorante, por pequeño, o grande que sea, es comprender que el ser humano merece nuestra atención, no importando su condición”.

“Qué pobre es el alma aquella que no puede respetar a aquellos que tienen incapacidades físicas. Al basurero, que por sucio y humilde que sea su trabajo, sin él cómo estaría todo lleno de basura. Al engreído, que gracias a él puedes tú evitar serlo. Al furioso, porque gracias a él sabes cómo poderte controlar. Al feo, porque te ayuda a comprender que la belleza se encuentra dentro del alma. Al ignorante, porque así aprendes a apreciar mejor la sabiduría. El respeto es una agradable forma de conducirnos en la vida”.

Querido amigo que lees, estamos en el comienzo de año, que esta sea una de nuestras metas, tratar de cultivar el respeto en nuestros corazones. Qué desagradables encontramos a las personas que toman una forma irrespetuosa como norma de vida. Nosotros poco a poco, con ejercicio constante, hagámonos el propósito de respetar toda la creación de Dios, amándonos los unos a los otros, y esa riqueza interna que no envejece nos llenará de ilusión toda la vida, porque el respeto es la esencia de la vida.

¿Quiénes somos?

enero 12th, 2012 Autor: Merari

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¿Cuándo es que se sabe quiénes somos?  Cuando todo nos va bien podemos mantenernos tranquilos, pero cuando los problemas surgen es cuando sale a relucir nuestro carácter. Es entonces cuando podemos dar a conocer quiénes verdaderamente somos.  He pensado mucho en la vida de aquel joven de la antigüedad llamado José, quien demostró en el momento más duro y peligroso, que era incorruptible.  Y si hablamos de los tres jóvenes hebreos, incapaces de desobedecer a Dios, exponiendo sus vidas.  Y qué diremos de la Reina Esther y de los tantos que nos impresionan y nos estremecen con sus decisiones en los momentos más duros de sus vidas, como Abraham y todos aquellos hombres y mujeres que se destacaron por su fidelidad a Dios en las más horribles situaciones.  A ninguno de nosotros nos gusta pasar pruebas y dificultades, pero ¿cómo  vamos a decir quiénes somos? En el dolor, en la dificultad, en la tormenta es donde en realidad decimos quiénes somos.  Al Señor le interesa nuestra alma, y es a través de la prueba que vamos a decir quiénes somos.  Pídele a Dios salir airoso en la tribulación, en medio de cualquier crisis, demuestra que eres cristiano, que Cristo es el que te ha moldeado.  Es tiempo ya de que perdones, que con humildad digas que eres heredero del reino de los cielos.  Si todavía estás triste y amargado por una u otra injuria, es tiempo de que arregles tu problema, porque ahí vas a demostrar quién eres.  Arregla tus cuentas con tu familia, doblégate, despójate de todo lo que te impide y acuérdate del sufrimiento de aquellos de la antigüedad que hoy son nuestros guías.  El cielo nos espera y es de los valientes, de los que saben decir:

Yo iré Señor donde tú digas
 

Yo iré, Señor, donde tú digas.
Haya reposo o haya fatigas;
haya abundancia o haya escasez,
haya tinieblas, luz o alegría,
donde sea útil llevaré mi vida.

Yo iré, Señor, por los caminos
y no importa que pisotee
cardos y espinos;
no importa que me encuentre
con la oscuridad,
o que ya brille el sol
o que llueva a chorros,
yo iré diciendo, Señor,
tus buenas nuevas de libertad.

Yo iré diciendo por el sendero,
tu sacrificio en el madero,
tu sufrimiento,
tu expiación por todos nosotros.
Le diré al mundo que tú le amaste
y que por salvarle
te desgarraste el corazón.
Yo iré, donde tu quieras.
Donde tú anheles allí estaré,
sea en el valle
o en el profundo abismo.

Yo iré gozoso
y con optimismo te seguiré.
Pero te pido que tú me cuides,
que en mis problemas
nunca me olvides y que a cada
instante, cuando no pueda más,
me des más fe.

Si Tú me miras,
no tendré dudas, ni extravíos.
Que cuando mire, seas Tú quien
mire y cuando actúe, seas Tú
quien me inspire hacer el bien.

Dame consuelo
en mi sufrimiento de cada día,
estando lejos de los míos,
que todos los que me quieren
encuentren también tu camino,
que en Ti yo viva
y siempre abrace tu dulce cruz.

Me llamaste, y aquí te encontré
Señor, en mi falta de libertad
pero con todo mi tiempo para Ti.

Aquí estoy, Señor,
yo iré donde tú digas.
Haya abundancia o haya fatigas.
Dispón de mí, y aquí me tienes.
Tu voz espero.

Hazme sencillo y humilde obrero
que va a los campos
solo a sembrar.
En mis alforjas yo nada llevo.
Si algo tengo, a Ti lo doy.

Con una vida entregada al Señor jamás habrá dudas de nuestra identidad, porque de Él seremos, y a Él nos pareceremos.

Que no me faltes tú

enero 8th, 2012 Autor: Merari

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Los tiempos son peligrosos, y a medida que van pasando los días se aproxima cada vez más la venida del Señor. El cumplimiento de las profecías está viéndose, los desastres de la naturaleza van en aumento y, por lo tanto, el mundo va en decadencia. Pueden faltarnos muchas cosas; algunos que están sin hogares los han perdido por falta de trabajo u otras dificultades financieras. Los matrimonios se están desintegrando. ¡Cuántos niños abandonados! La salud, que es lo más esencial para vivir, está siendo amenazada constantemente con nuevas enfermedades que se descubren cada día. Pero yo me uno al compositor: “Podrá faltarme todo, pero que no me faltes tú, mi amado Jesús”.

En este nuevo año que tenemos por delante, no sabemos cuántas adversidades habremos de enfrentar, ni de qué tipo, pero de una cosa sí estoy segura: que si el Señor va a nuestro lado no tendremos temor, si Él camina con nosotros llegaremos a cumplir todo lo que nos hemos propuesto y seremos más que vencedores. Por eso miro al cielo y digo: “Que no me faltes tú”.

Se podrá oscurecer el cielo de nuestra vida, las tormentas podrán hacernos temblar, el mar agitado podrá alzar su voz airado, las nubes podrán opacar el horizonte donde nuestra vista esta puesta, el impetuoso viento podrá llevarse nuestros sueños e ilusiones, podremos sentirnos solos y desamparados en medio de muchas calamidades, pero si no nos faltas tú, mi Señor, comenzaremos con nuevos bríos a escalar el monte de la santidad.

Acompáñanos, Jesús, y en medio del afán, de la angustia y la niebla, que no me faltes tú.

Jesús es el dueño de la Navidad

diciembre 19th, 2011 Autor: Merari

            

¡Qué humilde vino a nacer al mundo el dueño de la Navidad! No había un lugar en los hogares donde naciera el Niño de la virgen María, aquella criaturita que nació en Belén. Un pesebre fue la cuna que lo arrulló y, al crecer, Él mismo nos dejó escrito que no tenía dónde reclinar su cabeza. A su paso por el mundo fue dejando una estela de amor incomprensible para nuestra pequeña mente. Sanó enfermos, hizo milagros, todo el que se acercaba a Él recibía consuelo. Su especialidad era alegrar los corazones tristes, traer paz a las almas dolidas, turbadas, cansadas del duro batallar de la vida. Si había hambre Él la mitigaba, si alguna lágrima, la enjugaba, si algún dolor Él lo aliviaba.

Hoy, después de tantos años, todavía nos regocijamos con el nacimiento del Niño de Belén. ¡Cuánto bien nos ha traído con Su llegada! No importa el día exacto de Su nacimiento, lo que importa en Navidad, y siempre, es que Él haya nacido en tu corazón, y que sepas que Jesús es el dueño de la Navidad, y el dueño de tu corazón; que hoy no tengas las puertas cerradas, déjalo nacer en tu vida. Yo me gozo en proclamar y ensalzar la gloria de Su poder. Con Su llegada han sido disipadas las tinieblas de nuestra vida. Está en cada uno de nuestro palpitar, porque Su amor es el encargado de oxigenar nuestros pulmones, y Él es el alimento que nutre toda nuestra vida. Él es el centro, Él es el dueño de la Navidad. Por eso celebra con gozo la Navidad. Alábale y trae a tu memoria el nacimiento de Jesús, que tanto bien nos ha hecho con Su llegada, que sólo con mencionar Su nombre puedes sentir Su ternura, porque Él sana y salva, todo Él es dulzura, amor y buena voluntad.

Cómo me gustaría imitar al Dueño de la Navidad. Quiero siempre proclamar, honrar, ensalzar Su nombre. En estas Navidades quiero aclamar que Jesús es el Dueño de la Navidad.

Hoy hablé con Dios

diciembre 4th, 2011 Autor: Merari

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 Hoy me presenté delante de mi Dios, y de rodillas le expresé todo mi agradecimiento, le confesé que me sentía  pequeña, porque reconozco Su grandeza. Era mucha mi admiración. Quise ensalzarlo por todo lo que es, y me sentí indigna de Su presencia al reconocer cuánto he fallado, lo débil que soy. Le confesé mis miedos, mis preocupaciones, pero su abrazo me confortó, me alivió, y sentí calma y solaz. Enjugó mis lágrimas, me dio nuevas fuerzas, y me hizo entender que me comprendía, que cuando yo no pudiera hacerle frente a los problemas, Él siempre acudiría a fortalecerme, que yo no estaba sola porque Su presencia me acompañaría a través del camino, que era suficiente un poquito de fe, porque Él es el que obra en mi vida. Entonces me quise unir más a Él, para no perder el gozo de Su compañía. Sin Él nada soy, y con Su ayuda todo lo puedo vencer. ¡Qué privilegio es hablar con Dios! ¡Qué dicha es sentir que el cielo se abre y mi voz hacia Él llega! Saber que Dios te oye y te sientes perdonado sobrepasa todas las expectativas humanas. Yo necesito hablar siempre con Dios, porque es lo que le da sentido a mi vida, me llena de valor porque Su poder es infinito, Su amor inmenso ¡Cuán grande es mi Dios!

Y al levantarme, me sentí llena de la esperanza gloriosa de la salvación. Saber que lo veré un día descender en nubes de gloria para llevarnos a ese lugar especial que nos tiene preparado desde la fundación del mundo es más de lo que puedo imaginar.

Hoy hable con Dios y todo el tiempo hablo con Él, y te invito a ti, mi querido lector, a que hables con Dios. No dudes en pedirle en tu necesidad, tampoco te demores en traer tu gratitud. De rodillas díselo, porque será la mejor forma de pararte sobre tus pies.

La mujer de Lot

noviembre 7th, 2011 Autor: Merari

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Leemos en la Biblia, en Génesis 19, que Lot y su esposa fueron a vivir a la zona del valle, hacia Sodoma, los lugares que ellos creían eran mejores porque eran modernos, y había riquezas y sus tierras eran fértiles. Sodoma y Gomorra se perdían en el caos y en la falta de valores, y Dios quiso destruirlos, pero antes, el Señor envió a sus ángeles para salvar la vida de Lot y su familia. Ellos le dicen: “Escapa por tu vida; no mires tras ti”, pero la mujer de Lot miró atrás y fue convertida en una estatua de sal hasta hoy. Cuando el Señor habla de las tribulaciones que vendrían a la tierra, nos hace esta advertencia que encontramos en San Lucas 17:32: “Acordaos de la mujer de Lot”.

Él no quiere que se nos olvide lo que le sucedió a la mujer de Lot, es en una forma amorosa decirnos que no miremos atrás, no se refiere a una mirada atrás físicamente, sino la mirada del corazón, es un asunto de amor; la mirada de ella no sería inocente, ni una simple mirada de curiosidad, ella amaba lo que dejaba atrás, su corazón le pertenecía a las cosas mundanas, y el Señor nos dice: “ No améis el mundo, ni las cosas que están en el mundo, porque si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él” (1Juan2:15).

Nuestro primer amor debe ser Jesús, cuando no es así, nos sucederá como a la mujer de Lot, porque vamos a estar aferrados a lo que amamos. De esta mujer de la Biblia podemos aprender lo que es el apego a las cosas materiales. ¡Qué fácil podemos perder nuestra alma! Amigo que lees, ya estamos advertidos por el mismo Señor: “Acordaos de la mujer de Lot”, despojemos el corazón de lo que nos ata aquí en la tierra, lo que nos entretiene. No entreguemos nuestro corazón a las riquezas ni vanaglorias del mundo, todo es pasadero, todo se acabará, lo único que tiene valor es lo eterno. Si tu corazón ama las cosas de esta vida no va a tener cabida lo del Señor, y cuando nos toque huir no vamos a poder, no vamos a obedecer, y seremos destruidos, no llegaremos a la Canaán prometida, como le sucedió a la mujer de Lot.

“Donde está vuestro tesoro, allí estará vuestro corazón”