Imposible pasar por alto este mes de la gratitud, o este hermoso Día de Acción de Gracias, porque mi corazón rebosa de ¡tanta gratitud!

Es tanto el bien que he recibido, sin merecer nada, que no me canso de repetir una y otra vez: “Dios es  tremendamente bueno conmigo, y con los míos,  y con todos mis hermanos”.  Este año especialmente que ha sido un fluir de misericordias  y amor, Su gracia se ha derramado en una forma admirable y son muchos los corazones que han sido consolados, porque Él ha abierto las puertas de los cielos para bendecirnos, y  está derramando Su Espíritu Santo a todo el que se lo pide y se postra arrepentido.   Él lo levanta, grande ¡oh Señor es tu fidelidad! ¿Qué tenemos para ofrecer si todo Él no los da?  ¿Qué somos?  Si cargamos un sinfín de debilidades, y arrastramos un sin número de miserias, siempre cayendo en las mismas faltas, queriendo ser perdonados, sin poder perdonar, y aun así, Él no nos ha dejado solos.  Y acude a la mayor necesidad.  Siempre está ahí para consolarnos y darnos el dulce abrazo de Su perdón, acariciándonos con un profundo amor que nos estremece, perdonando nuestros pecados sin arrojarnos la piedra  -aún mereciéndola-.  Desde lo más profundo de mi ser quiero decirte: “¡Gracias Señor, por todo y cada uno de tus consuelos y de tus ternuras!”

 

Cada vez que siento esta fe que me sostiene, esta paciencia que me hace esperar segura de que llegará lo que me has prometido, hay una dicha que no tiene explicación.  Cuando me doy cuenta que otros no pueden sentir lo que yo siento, porque no les han sido revelados estos misterios y la grandeza  de la salvación, y veo sus ojos cerrados, y que sus oídos no pueden percibir esa dulce y armoniosa melodía de Su voz, y no sienten el toque de Sus suaves manos, ni pueden andar por la vereda que Él me ha enseñado,  cuando mi vida toda se envuelve en Su exquisito aroma, queriendo permanecer así estática para no olvidar, para no confundir lo superfluo con lo divino, tengo que decir desde lo más profundo de mi alma: “¡Gracias Señor, Tú lo eres todo para mí!”

 

Esta es mi gratitud.