¿Señora, estás buscando la forma de mejorar tu apariencia facial? ¿No quieres tener arrugas? Y tú joven, ¿quieres que tu rostro resplandezca?”  No confíen en los últimos anuncios de cosméticos, el mercado está lleno de nuevos productos prometiendo belleza y juventud a las personas que los consumen, pero la palabra  de Dios dice: “El corazón alegre hermosea el rostro”.

 

Yo quiero traerte una mejor solución, de la que no te arrepentirás, y te aseguro que es todo lo que tú necesitas.  Las mujeres que cantan se mantienen más tiempo jóvenes, porque los músculos faciales se desarrollan bien por el ejercicio, y no se arrugan tan pronto como las demás. Y a las jóvenes, cuando alaban al Señor, les resplandece el rostro.  

Entonces cantemos alabanzas al Señor de todo corazón y esto nos permitirá desarrollar el brillo externo que sólo se consigue con un corazón feliz.  Inténtalo una y otra vez, canta alabanzas al Señor.

 

 No le des cabida a resentimientos y amarguras que envejecen el alma, bórralas con la goma del perdón, dulcifica tu ser con la alabanza. Que brote de tu interior como fuente refrescante la gratitud, para alabar al único digno y verdadero, Jesucristo nuestro amado Salvador.

 

Cantando se alejan los prejuicios, la soledad, los problemas que te hacen llorar. “Canta, y tus penas se van, Jesús te promete quitártelas”, es la letra de un bello canto.  ¡Cuántos problemas tenemos que enfrentar cada día! Pero endulcemos el ambiente a nuestro alrededor cantando alabanzas al Señor.

 

“Alegraos, justos, en Jehová.  A los rectos es hermosa la alabanza”.