232323232fp5363__nu=334__358_36__WSNRCG=3239685675;68nu0mrj

 Ese niño de ojos claros tiene el corazón sensible. Es linda su cabellera y hermoso su semblante. Tiene la bondad de su alma tan clara como sus ojos, y es tan simpático, tan vivaracho como la alondra en su canto. ¡Qué manera de querer al niño de los ojos claros, a mi nieto Danny!

Cuando juega, brinca y salta, ríe y corre. Siento un festín de golondrinas en su vuelo veloz. Me contagia su alegría y, ¡cuánto diera porque fuera así toda su vida! Que sea guardado de las garras del león, y que en su mundo tan solo existiera la diversión. Que no tenga que atravesar por el duro turbión. Que se deslice como un tierno cachorro sin alcanzar la sacudida que le devore el alma. Que resista como el metal sin sufrir los dolores del acero templado, para que no se rompa y la belleza de su rostro siempre resplandezca. Que no haya un solo día que enturbie su mirada. Que esos ojos claros y limpios siempre permanezcan así, y en el más allá se encuentre con su Creador y le entregue su corazón, tan claro como su alma. Sin manchas ni arrugas, como será nuestro encuentro en el cielo azul, en el horizonte, en el más allá donde reinaremos por siempre.