esperanza Aduéñate de la esperanza y ella se encargará de no dejarte vivir en la desilusión, en el dolor, en la soledad. Bendita esperanza; el que te alcanza es feliz. La esperanza es dulce compañera que lo llena todo de gozo. Mientras hay esperanza abunda la firmeza. La esperanza aguarda a la espera y acaricia la seguridad y viste de valentía al débil e inconstante. Ella puede ver en la redoma de Dios todas nuestras lágrimas selladas. También te levanta y se aferra aún más.

Es por eso que no podemos permitir que muera la esperanza, porque ella nos sostendrá hasta el final.