Logo_para_Mera Cuántas buenas enseñanzas podemos sacar de las historias preciosas de las mujeres de la Biblia.

La historia que hoy nos ocupa, para el que desee leerla, se encuentra en 1Samuel: 21 y comienza así: “Y en Mahón había un hombre que tenía su hacienda en el Carmelo, el cual era muy rico, el nombre de aquel varón era Nabal, y el nombre de su mujer Abigail, y era aquella mujer de entendimiento y de buena gracia, mas el hombre era duro y de malos hechos”. Era una época en que el rey David acampaba en el desierto de Mahón con sus hombres y se dedicaba a cuidar los ganados, y mandó en son de paz a sus hombres con las mejores formas, para que le enviaran provisiones, pero Nabal se negó rotundamente y David se enfureció con Nabal y quiso matarlo, porque David consideraba que tenía derecho a que le enviara alimento, porque había protegido a los pastores de Nabal. Un criado escuchó el plan y se lo hizo saber a Abigail. Ella, sin decirle nada a su esposo, actuó de inmediato, y fue personalmente a llevarles a David y sus hombres todas las provisiones que creyó necesarias. Al verlo se postró a sus pies y le dio la comida con actitud humilde, se culpó así misma de lo que había pasado y le dijo que la necia actitud de su esposo era una característica de su personalidad. Ella reconoció que los hombres de David habían sido buenos y le rogó que perdonase la vida de su esposo y de su hogar. La ofrenda de paz y la serenidad de Abigail, así como sus sabias palabras y su amabilidad, aplacaron la furia de David.

Abigail fue un instrumento en las manos de Dios. ¡Qué mujer tan prudente! Ella sabía que su esposo estaba desprovisto del conocimiento de la voluntad de Dios. Su esposo estaba equivocado y ella intercedió para que él no recibiera daño alguno. A pesar de estar casada con aquel hombre torpe, rudo, borracho, de poco discernimiento y dado a toda clase de excesos, que no adoraba a su Dios, a pesar de ser tan diferente a ella, que era inteligente, generosa y valiente, nos dejó una bella enseñanza, que no dejemos de actuar. La misión de paz de ella tuvo éxito. ¡Qué grandes lecciones sacamos de la vida de Abigail!

Hoy no estamos dispuestas a sufrir las diferencias de nuestros cónyuges, corremos al divorcio, a la separación, el compromiso que hacemos ante Dios, no creemos que tenemos que cumplirlo, mientras el ejemplo de Abigail nos enseña lo contrario. No creo que Abigail tuviera una vida muy buena con este hombre, ni que él tuviera mucha comprensión en los asuntos de su casa y los personales, pero ella lo salva de una muerte segura y sigue en el cumplimiento de su deber. Aunque las sociedades cambien sus valores, los que la Biblia nos enseña permanecen, y no debemos pensar que sea una humillación, ni haberse dado por vencida, el que una esposa se sacrifique por la felicidad en el bienestar de su familia. Los grandes problemas en los matrimonios de nuestros tiempos consisten en darle poco valor a las enseñanzas bíblicas y aceptar las seculares, como si con el cambio de los tiempos la Biblia pasara de moda. Intenta acoger nuevamente todas las enseñanzas que nos da la Biblia, para que veas que el peso actual de nuestra sociedad no te será tan doloroso.

Dios nos conceda imitar estas vidas, que tengamos en mente, sobre todas las cosas, agradar a Dios y Él, que es tan bueno  defenderá tu caso, como lo hizo con Abigail, y gozarás de Su gracia bienhechora.