Logo_para_Mera En la palabra de Dios descubrimos una incomparable belleza y riqueza en la vida de cada una de las mujeres valientes, que en medio de los peores dolores salieron airosas. Al igual que nosotras, ellas tenían que hacerle frente a las frustraciones y temores, tenían que enfrentar los problemas de sus esposos e hijos, tenían que limpiar, lavar, cocinar; tenían sus mil ocupaciones, a la vez que brillaban en virtudes. Cuando leemos de sus vidas sentimos que las conocemos y podemos aprender mucho de cada una de ellas.

Hoy quiero hablar de una mujer que para mí fue una madre heroína, ella era una mujer Judía al igual que su esposo, tenían dos hijos, un varón llamado Aarón y una hija a quien llamaron María. Jocabed luego salió embarazada de un tercer niño. En ese tiempo el rey de Egipto había ordenado la muerte de todos los varones recién nacidos. Tenían que matarlos, porque el Faraón estaba en contra de los judíos, el pueblo especial de Dios y los tenían cautivos y oprimían al pueblo.

Me puedo imaginar la lucha interior de aquella madre en aquellos largos meses de embarazo. Nos cuenta la historia que lo escondió por tres meses. La verdad que no sé cómo pudo, pero su fe en Dios mezclada con su amor de madre obró maravillas. Llegó el tiempo que no podía continuar escondiéndolo, y preparó un plan que le resultó. De ahí es que conocemos el Moisés de la Biblia, el muchacho salvado de las aguas, y el gran libertador del pueblo de Dios. Todo porque su madre estuvo cerca de él, sembrando en su tierno corazón sus enseñanzas para que temiera, amara y respetara a Dios. Su lucha no fue nada fácil, ella estaba siendo criada en la casa del rey, pero ella creía en el Dios de lo imposible, puso por obra su fe y su intuición de madre, sabiendo que él llegaría a ser un gran hombre. Y así fue, Moisés no se apartó de sus enseñanzas, y cuando tuvo que escoger, prefirió sufrir con el pueblo de Dios que gozar de las comodidades del hogar donde se crió, porque los egipcios no obedecían las leyes de Jehová.

¡Qué lecciones tan grandes aprendemos de Jocabed! Nosotros, como padres, tenemos la tarea más importante, la de formar a nuestros hijos con una buena educación que comienza con nuestro ejemplo en el hogar. Hay momentos en los que también nosotros tenemos que sacrificarnos, y con dolor y perseverancia, permanecer firmes, con amor, pero firmes, para que el futuro de nuestros hijos también resplandezca. Hagamos todo lo que esté a nuestro alcance por sembrar en sus corazones la fe en Dios, confiadas en la bendición de Dios, sin dejar de pedir por ellos, sin cansarnos, inculcándole los valores bíblicos que nosotros atesoramos.

Las madres hoy día, tenemos la responsabilidad de ir a las escuelas y conversar con los maestros, y conversar con nuestros hijos acerca de los temas que aprenden en la escuela, para saber si aprenden lo correcto o no. Y conducirlos por el camino debido, con amor y oración, defendiéndolos, para que el mundo, con todo su brillo, no los arrastre, y sean liberados de la sutileza del engaño que hoy vive esta sociedad secular y rebelde, donde la moralidad se presta a interpretación personal, y el vicio se justifica en virtud del sufrimiento causado por las tensiones y presiones de una vida agitada. Que con la ayuda de Dios puedan también salir de nuestras familias hombre y mujeres que impacten al mundo para Cristo, así como lo hizo Jocabed.