El Respeto es la esencia de la vida

enero 16th, 2012 Autor: Merari

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Con los años y como consecuencia de las experiencias, me he dado cuenta que el respeto es algo esencial en nuestra vida. Cada ser es único y está hecho a imagen y semejanza de Dios. Es por eso que merece nuestro respeto y consideración. Cuando nosotros respetamos le damos a la persona un trato amable y cortés. Yo creo que el respeto es la esencia de las relaciones humanas. En cualquier relación, como el trabajo en equipo o en la vida matrimonial, para un trato duradero y efectivo tiene que haber respeto, de lo contrario, la vida se hace insoportable. No podemos despreciar a nadie por su condición ni por su origen, y no sólo a las personas les debemos respeto, sino a todo lo que nos rodea; plantas, animales, a la pequeña hormiga y a la gran ballena; a los ríos, lagos, mares; todo, como parte de la maravillosa creación hecha por Dios, merecen nuestro respeto.

“Respetar es comprender al humilde y al engreído por igual, es comprender al pobre, al rico, al sabio, al ignorante, por pequeño, o grande que sea, es comprender que el ser humano merece nuestra atención, no importando su condición”.

“Qué pobre es el alma aquella que no puede respetar a aquellos que tienen incapacidades físicas. Al basurero, que por sucio y humilde que sea su trabajo, sin él cómo estaría todo lleno de basura. Al engreído, que gracias a él puedes tú evitar serlo. Al furioso, porque gracias a él sabes cómo poderte controlar. Al feo, porque te ayuda a comprender que la belleza se encuentra dentro del alma. Al ignorante, porque así aprendes a apreciar mejor la sabiduría. El respeto es una agradable forma de conducirnos en la vida”.

Querido amigo que lees, estamos en el comienzo de año, que esta sea una de nuestras metas, tratar de cultivar el respeto en nuestros corazones. Qué desagradables encontramos a las personas que toman una forma irrespetuosa como norma de vida. Nosotros poco a poco, con ejercicio constante, hagámonos el propósito de respetar toda la creación de Dios, amándonos los unos a los otros, y esa riqueza interna que no envejece nos llenará de ilusión toda la vida, porque el respeto es la esencia de la vida.

¿Quiénes somos?

enero 12th, 2012 Autor: Merari

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¿Cuándo es que se sabe quiénes somos?  Cuando todo nos va bien podemos mantenernos tranquilos, pero cuando los problemas surgen es cuando sale a relucir nuestro carácter. Es entonces cuando podemos dar a conocer quiénes verdaderamente somos.  He pensado mucho en la vida de aquel joven de la antigüedad llamado José, quien demostró en el momento más duro y peligroso, que era incorruptible.  Y si hablamos de los tres jóvenes hebreos, incapaces de desobedecer a Dios, exponiendo sus vidas.  Y qué diremos de la Reina Esther y de los tantos que nos impresionan y nos estremecen con sus decisiones en los momentos más duros de sus vidas, como Abraham y todos aquellos hombres y mujeres que se destacaron por su fidelidad a Dios en las más horribles situaciones.  A ninguno de nosotros nos gusta pasar pruebas y dificultades, pero ¿cómo  vamos a decir quiénes somos? En el dolor, en la dificultad, en la tormenta es donde en realidad decimos quiénes somos.  Al Señor le interesa nuestra alma, y es a través de la prueba que vamos a decir quiénes somos.  Pídele a Dios salir airoso en la tribulación, en medio de cualquier crisis, demuestra que eres cristiano, que Cristo es el que te ha moldeado.  Es tiempo ya de que perdones, que con humildad digas que eres heredero del reino de los cielos.  Si todavía estás triste y amargado por una u otra injuria, es tiempo de que arregles tu problema, porque ahí vas a demostrar quién eres.  Arregla tus cuentas con tu familia, doblégate, despójate de todo lo que te impide y acuérdate del sufrimiento de aquellos de la antigüedad que hoy son nuestros guías.  El cielo nos espera y es de los valientes, de los que saben decir:

Yo iré Señor donde tú digas
 

Yo iré, Señor, donde tú digas.
Haya reposo o haya fatigas;
haya abundancia o haya escasez,
haya tinieblas, luz o alegría,
donde sea útil llevaré mi vida.

Yo iré, Señor, por los caminos
y no importa que pisotee
cardos y espinos;
no importa que me encuentre
con la oscuridad,
o que ya brille el sol
o que llueva a chorros,
yo iré diciendo, Señor,
tus buenas nuevas de libertad.

Yo iré diciendo por el sendero,
tu sacrificio en el madero,
tu sufrimiento,
tu expiación por todos nosotros.
Le diré al mundo que tú le amaste
y que por salvarle
te desgarraste el corazón.
Yo iré, donde tu quieras.
Donde tú anheles allí estaré,
sea en el valle
o en el profundo abismo.

Yo iré gozoso
y con optimismo te seguiré.
Pero te pido que tú me cuides,
que en mis problemas
nunca me olvides y que a cada
instante, cuando no pueda más,
me des más fe.

Si Tú me miras,
no tendré dudas, ni extravíos.
Que cuando mire, seas Tú quien
mire y cuando actúe, seas Tú
quien me inspire hacer el bien.

Dame consuelo
en mi sufrimiento de cada día,
estando lejos de los míos,
que todos los que me quieren
encuentren también tu camino,
que en Ti yo viva
y siempre abrace tu dulce cruz.

Me llamaste, y aquí te encontré
Señor, en mi falta de libertad
pero con todo mi tiempo para Ti.

Aquí estoy, Señor,
yo iré donde tú digas.
Haya abundancia o haya fatigas.
Dispón de mí, y aquí me tienes.
Tu voz espero.

Hazme sencillo y humilde obrero
que va a los campos
solo a sembrar.
En mis alforjas yo nada llevo.
Si algo tengo, a Ti lo doy.

Con una vida entregada al Señor jamás habrá dudas de nuestra identidad, porque de Él seremos, y a Él nos pareceremos.

Que no me faltes tú

enero 8th, 2012 Autor: Merari

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Los tiempos son peligrosos, y a medida que van pasando los días se aproxima cada vez más la venida del Señor. El cumplimiento de las profecías está viéndose, los desastres de la naturaleza van en aumento y, por lo tanto, el mundo va en decadencia. Pueden faltarnos muchas cosas; algunos que están sin hogares los han perdido por falta de trabajo u otras dificultades financieras. Los matrimonios se están desintegrando. ¡Cuántos niños abandonados! La salud, que es lo más esencial para vivir, está siendo amenazada constantemente con nuevas enfermedades que se descubren cada día. Pero yo me uno al compositor: “Podrá faltarme todo, pero que no me faltes tú, mi amado Jesús”.

En este nuevo año que tenemos por delante, no sabemos cuántas adversidades habremos de enfrentar, ni de qué tipo, pero de una cosa sí estoy segura: que si el Señor va a nuestro lado no tendremos temor, si Él camina con nosotros llegaremos a cumplir todo lo que nos hemos propuesto y seremos más que vencedores. Por eso miro al cielo y digo: “Que no me faltes tú”.

Se podrá oscurecer el cielo de nuestra vida, las tormentas podrán hacernos temblar, el mar agitado podrá alzar su voz airado, las nubes podrán opacar el horizonte donde nuestra vista esta puesta, el impetuoso viento podrá llevarse nuestros sueños e ilusiones, podremos sentirnos solos y desamparados en medio de muchas calamidades, pero si no nos faltas tú, mi Señor, comenzaremos con nuevos bríos a escalar el monte de la santidad.

Acompáñanos, Jesús, y en medio del afán, de la angustia y la niebla, que no me faltes tú.

Jesús es el dueño de la Navidad

diciembre 19th, 2011 Autor: Merari

            

¡Qué humilde vino a nacer al mundo el dueño de la Navidad! No había un lugar en los hogares donde naciera el Niño de la virgen María, aquella criaturita que nació en Belén. Un pesebre fue la cuna que lo arrulló y, al crecer, Él mismo nos dejó escrito que no tenía dónde reclinar su cabeza. A su paso por el mundo fue dejando una estela de amor incomprensible para nuestra pequeña mente. Sanó enfermos, hizo milagros, todo el que se acercaba a Él recibía consuelo. Su especialidad era alegrar los corazones tristes, traer paz a las almas dolidas, turbadas, cansadas del duro batallar de la vida. Si había hambre Él la mitigaba, si alguna lágrima, la enjugaba, si algún dolor Él lo aliviaba.

Hoy, después de tantos años, todavía nos regocijamos con el nacimiento del Niño de Belén. ¡Cuánto bien nos ha traído con Su llegada! No importa el día exacto de Su nacimiento, lo que importa en Navidad, y siempre, es que Él haya nacido en tu corazón, y que sepas que Jesús es el dueño de la Navidad, y el dueño de tu corazón; que hoy no tengas las puertas cerradas, déjalo nacer en tu vida. Yo me gozo en proclamar y ensalzar la gloria de Su poder. Con Su llegada han sido disipadas las tinieblas de nuestra vida. Está en cada uno de nuestro palpitar, porque Su amor es el encargado de oxigenar nuestros pulmones, y Él es el alimento que nutre toda nuestra vida. Él es el centro, Él es el dueño de la Navidad. Por eso celebra con gozo la Navidad. Alábale y trae a tu memoria el nacimiento de Jesús, que tanto bien nos ha hecho con Su llegada, que sólo con mencionar Su nombre puedes sentir Su ternura, porque Él sana y salva, todo Él es dulzura, amor y buena voluntad.

Cómo me gustaría imitar al Dueño de la Navidad. Quiero siempre proclamar, honrar, ensalzar Su nombre. En estas Navidades quiero aclamar que Jesús es el Dueño de la Navidad.

Hoy hablé con Dios

diciembre 4th, 2011 Autor: Merari

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 Hoy me presenté delante de mi Dios, y de rodillas le expresé todo mi agradecimiento, le confesé que me sentía  pequeña, porque reconozco Su grandeza. Era mucha mi admiración. Quise ensalzarlo por todo lo que es, y me sentí indigna de Su presencia al reconocer cuánto he fallado, lo débil que soy. Le confesé mis miedos, mis preocupaciones, pero su abrazo me confortó, me alivió, y sentí calma y solaz. Enjugó mis lágrimas, me dio nuevas fuerzas, y me hizo entender que me comprendía, que cuando yo no pudiera hacerle frente a los problemas, Él siempre acudiría a fortalecerme, que yo no estaba sola porque Su presencia me acompañaría a través del camino, que era suficiente un poquito de fe, porque Él es el que obra en mi vida. Entonces me quise unir más a Él, para no perder el gozo de Su compañía. Sin Él nada soy, y con Su ayuda todo lo puedo vencer. ¡Qué privilegio es hablar con Dios! ¡Qué dicha es sentir que el cielo se abre y mi voz hacia Él llega! Saber que Dios te oye y te sientes perdonado sobrepasa todas las expectativas humanas. Yo necesito hablar siempre con Dios, porque es lo que le da sentido a mi vida, me llena de valor porque Su poder es infinito, Su amor inmenso ¡Cuán grande es mi Dios!

Y al levantarme, me sentí llena de la esperanza gloriosa de la salvación. Saber que lo veré un día descender en nubes de gloria para llevarnos a ese lugar especial que nos tiene preparado desde la fundación del mundo es más de lo que puedo imaginar.

Hoy hable con Dios y todo el tiempo hablo con Él, y te invito a ti, mi querido lector, a que hables con Dios. No dudes en pedirle en tu necesidad, tampoco te demores en traer tu gratitud. De rodillas díselo, porque será la mejor forma de pararte sobre tus pies.

La mujer de Lot

noviembre 7th, 2011 Autor: Merari

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Leemos en la Biblia, en Génesis 19, que Lot y su esposa fueron a vivir a la zona del valle, hacia Sodoma, los lugares que ellos creían eran mejores porque eran modernos, y había riquezas y sus tierras eran fértiles. Sodoma y Gomorra se perdían en el caos y en la falta de valores, y Dios quiso destruirlos, pero antes, el Señor envió a sus ángeles para salvar la vida de Lot y su familia. Ellos le dicen: “Escapa por tu vida; no mires tras ti”, pero la mujer de Lot miró atrás y fue convertida en una estatua de sal hasta hoy. Cuando el Señor habla de las tribulaciones que vendrían a la tierra, nos hace esta advertencia que encontramos en San Lucas 17:32: “Acordaos de la mujer de Lot”.

Él no quiere que se nos olvide lo que le sucedió a la mujer de Lot, es en una forma amorosa decirnos que no miremos atrás, no se refiere a una mirada atrás físicamente, sino la mirada del corazón, es un asunto de amor; la mirada de ella no sería inocente, ni una simple mirada de curiosidad, ella amaba lo que dejaba atrás, su corazón le pertenecía a las cosas mundanas, y el Señor nos dice: “ No améis el mundo, ni las cosas que están en el mundo, porque si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él” (1Juan2:15).

Nuestro primer amor debe ser Jesús, cuando no es así, nos sucederá como a la mujer de Lot, porque vamos a estar aferrados a lo que amamos. De esta mujer de la Biblia podemos aprender lo que es el apego a las cosas materiales. ¡Qué fácil podemos perder nuestra alma! Amigo que lees, ya estamos advertidos por el mismo Señor: “Acordaos de la mujer de Lot”, despojemos el corazón de lo que nos ata aquí en la tierra, lo que nos entretiene. No entreguemos nuestro corazón a las riquezas ni vanaglorias del mundo, todo es pasadero, todo se acabará, lo único que tiene valor es lo eterno. Si tu corazón ama las cosas de esta vida no va a tener cabida lo del Señor, y cuando nos toque huir no vamos a poder, no vamos a obedecer, y seremos destruidos, no llegaremos a la Canaán prometida, como le sucedió a la mujer de Lot.

“Donde está vuestro tesoro, allí estará vuestro corazón”

Sifra y Fúa

octubre 30th, 2011 Autor: Merari

Vivir la palabra de Dios te hace grandeHoy hablaré de dos mujeres valientes de la Biblia, quienes tenían conocimiento del Dios verdadero, aun sin ser del pueblo de Dios, y temían a Dios. Su ejemplo de valentía y fe son dignos de imitar.

Sifra y Fúa eran parteras que habitaban en Egipto. En el libro de Éxodo encontramos que ellas eran las parteras principales, y el rey Faraón les daba órdenes. La orden que le dio a estas parteras fue horrible, tenían que matar todos los niños varones que nacieran de las mujeres Judías, porque el rey temía que fueran menos los Egipcios, ya que el pueblo de Israel se multiplicaba, pero esas mujeres temían a Dios; qué situación tan difícil, porque lo que decía el rey había que cumplirlo. Así nos dice la Biblia en Éxodo 1:15-21: “Y habló el rey de Egipto a las parteras de las hebreas, una de las cuales se llamaba Sifra, y otra Fúa, y díjoles; Cuando parteareis a las hebreas, y mirareis los asientos, si fuere hijo, matadlo; y si fuere hija, entonces viva. Mas las parteras temieron a Dios, y no hicieron como les mandó el rey de Egipto, sino que reservaban la vida de los niños, y el rey de Egipto hizo llamar a las parteras, y díjoles; ¿Por qué habéis hecho esto, que habéis reservado la vida a los niños? Y Dios hizo bien a las parteras, y el pueblo se multiplicó y se corroboraron en gran manera. Y por haber las parteras temido a Dios Él les hizo casas”.

Yo admiro a estas mujeres, ellas sabían que sus vidas y las de sus familias peligraban al no cumplir la orden del rey, pero me imagino a ellas decir como dijera José, aquel joven incorruptible: “Cómo haría yo este gran mal, y pecaría contra mi Dios”. Ante todo, triunfó el temor de Dios. El temor a Dios no es miedo, sino una actitud de profundo respeto y reverencia a Dios, que hace aborrecer el pecado y lleva a guardar los mandamientos de Dios. La valentía de estas mujeres ante aquel rey nos deja un ejemplo enorme, que sí podemos decir no, y que sí podemos desobedecer órdenes superiores cuando van en contra de nuestro Dios. También encontramos la fidelidad de Dios en la forma que las bendijo, porque ellas obedecieron a Dios antes que a los hombres y ese es el principio bíblico. Por eso esas mujeres fueron premiadas por Dios, y sus familias fueron multiplicadas.

Alguien dijo: “Aquel que procura asegurar el bienestar ajeno ya tiene asegurado el propio”.

Estas mujeres nos dejan una enorme enseñanza; el temor de Dios. Su fe y valentía nos inspiran a servir de corazón a nuestro Dios. Hoy ya lo que es válido por la ley es el aborto y otras tantas cosas en contra de las leyes de Dios, como el divorcio y muchas más, pero nosotras, las que tememos a Dios, digamos “no”, como Sifra y Fúa, es menester servir a Dios antes que a las hombres, y siempre tendremos la bendición del Señor.

María Magdalena

octubre 24th, 2011 Autor: Merari

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Hoy quiero hablar de esta mujer que encontramos en la Biblia, para que ver en qué podemos imitarle.

María Magdalena era muy conocida en Magdala, su ciudad natal. Era una mujer que probablemente tenía    dinero; el erudito Herbert Lockyer se refirió a ella como una mujer de alta posición y circunstancias   confortables. El evangelio de San Lucas: 8:1-3 nos dice: “Y aconteció después, que Él caminaba por todas las   ciudades y aldeas, predicando y anunciando el evangelio del reino de Dios, y los doce con Él. Y algunas   mujeres que habían sido curadas de malos espíritus y de enfermedades: María, que se llamaba Magdalena,    de la cual había salido siete demonios; Y Juana mujer de Chuza, procurador de Herodes; Y Susana, y otras   muchas que le servían de sus haciendas”.

Estos versículos nos dan a entender que María Magdalena, como otras mujeres, servían a Jesús y sus  discípulos en sus necesidades, de alimento, vestido y dinero, pero María Magdalena no le servía al Señor solamente en lo material, porque cuando Jesús fue a Jerusalén para sufrir y ser crucificado, ella le acompañaba en la cruz.

Cuando Jesús la sana y ella se siente perdonada y liberada de aquel mal, desde aquel momento le sirve con fervor apasionado, porque así era su naturaleza. María Magdalena fue la única discípula de Jesús que estuvo a su lado siempre. Fue testigo de la muerte de Jesús y participó en los preparativos de su entierro. También se dirigió al sepulcro para derramar especias sobre la tumba, y cuando vio que el cuerpo no estaba allí fue a Jerusalén y halló a Pedro y le comunicó la noticia de que habían robado el cuerpo de Jesús. Pero esto no fue todo; regresó inmediatamente a la tumba, y allí tuvo un encuentro con Jesús, y no le reconoció, ella pensó que era el hortelano. Jesús la llama por su nombre, entonces le reconoció y cayó de rodillas, y fue a decirle a los discípulos: “¡He visto al Señor!”.

Esta mujer, de quien algunos han hablado tan mal, llegó a ser una fiel seguidora de Jesús y tuvo el privilegio de ser la primera en anunciar la resurrección corporal del Salvador del mundo.

Alguien dijo: “Cuanto más grande es un hombre, tanto mayores son sus pasiones”.

Imitemos a esta mujer y ganemos el corazón de Jesús como ella, y estemos al lado de Jesús todo el tiempo como lo hiciera María Magdalena, y amémosle con pasión y entrega, sin apartarnos de Su lado, y cuando Él nos llame postrémonos a sus pies

Mucho más de lo esperado

octubre 21st, 2011 Autor: Merari

Logo_para_MeraNunca imaginé cuánta bendición recibiría a través de este Rincón de Amistad. Hoy, por la gracia de Dios, cumple tres años desde su inicio y son innumerables sus beneficios. He visto el amor inmensurable de Dios a través del Rincón y en él se cumple Su promesa: “Dios ama al dador alegre”, porque al compartir lo que Dios me da a mí, soy bendecida, y ¡de qué manera! Mucho más de lo imaginado.

Hablar de cada uno de los amigos que comparten en este Rincón, de los que pasan silenciosamente, de los que toman de su tiempo para darnos una palabra amable, de esas amigas que han permanecido con nosotras desde su inicio sin cansarse, sería no terminar hoy, porque ha sido mucho más de lo esperado.

Ricardo Palma Soriano dijo: “Cumple con la gratitud del peregrino, no olvidar nunca la fuente que apagó su sed, la palmera que le brindó frescor y sombra, y el dulce oasis donde vio abrirse un horizonte a su esperanza”.

Por eso yo quiero agradecer con todo mi corazón a todos los que, de una forma u otra, nos han bendecido, aunque sea tan sólo leyendo lo que ponemos aquí, y con especialidad agradezco a mi hermano Arturo, el administrador de este Rincón de Amistad, que nos ayuda y bendice en todo; cuando yo no puedo realizar cualquier trabajo le digo: “Camaroncito duro, sácame del apuro”, y ahí está él, todavía sin cansarse, brindándome fielmente su ayuda. Esto es mucho más de lo esperado.

“Gracias por todos los momentos
que hemos compartido
momentos llenos de sentimientos
y pensamientos compartidos,
sueños y anhelos,
secretos, risas y lágrimas,
y sobre todo, amistad.
Cada preciado segundo quedará atesorado
eternamente en mi corazón.”

Un ramillete de bendiciones

octubre 11th, 2011 Autor: Merari

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Hoy quiero confeccionar un ramillete de bendiciones, como un ramillete de flores, que pueda glorificar a Dios, porque son incontables sus beneficios, Su amor y misericordia en mi vida.

Hablaba este sábado pasado con un hermano en la fe y gran amigo, mientras me testificaba de las bendiciones recibidas de Dios, me dijo: “Quiero hacer un ramillete de bendiciones, como si fuera un ramillete de rosas, y ahí puedo ver el milagro de Dios”. Me gustó tanto esa idea que le dije: “Carballo, yo también quiero hacer un ramillete de bendiciones”.

Si yo uniera cada una de las bendiciones que he recibido de Dios formaría un enorme ramillete, tan grande como su inmenso amor, tan hermoso como su tierna mirada, tan alto como el cielo, tan espeso como sus muchas nubes, tan luminoso como el sol de verano, tan elocuente como la primavera, tan vivaz como un niño, tan dulce como su abrazo, tan codiciable como lo es todo Él, porque sus misericordias son nuevas cada mañana. ¡Grande es su fidelidad!

Amigo que lees, hoy quiero que recibas de mi parte un ramillete lleno de bendiciones.